Luego de su informe al frente del DIF estatal, la esposa del gobernador Alejandro Murat, Ivette Morán, ataja: que nadie se confunda, no tengo inquietudes políticas, mi objetivo es fortalecer el DIF para apoyar a los que menos tienen y ser la mejor esposa y madre de mis cuatro hijos.
Efectivamente, en la breve charla con Ivette Moran descubrimos, antes que nada, a la esposa sorprendente. “Yo soy la madre, mi esposo es el político”, recalca.
Dice que el ritmo de trabajo al lado del gobernador “no significa ningún sacrificio cuando entiendes bien la obligación de servir al que te necesita. Esto no es ninguna consagración cuando tienes el ánimo de ayudar, pero tienes que poner por delante tus valores, tener paciencia y corresponder al cariño de la gente. Tampoco podemos decir que es sacrificio familiar porque he encontrado la manera de compartir los tiempos. Atiendo a mi familia, siempre estamos unidos porque, a veces, hasta me los llevo a las giras de trabajo”.
-¿Que la enaltece más?
-“Convivir con la gente que más necesita. Recorrer las comunidades marginadas requiere ímpetu porque trabajar al ritmo del gobernador es dar tiempo, cariño y entender la obligación de servir. La recompensa que busco no es política, se me da cuando atiendes a un niño en el hospital y sana, eso no tiene precio. Agradezco las muestras de cariño de la gente cuando damos un paso hacia la transformación, eso me marca”.
-¿No quiere ser diputada, senadora o gobernadora?
-“Agradezco el aprecio de la gente y las menciones que hacen de mi en las encuestas, pero mi vocación no es la política; el profesional de la política es mi esposo, para eso están los que se dedican a la política. Lo que yo seguiré haciendo es consolidar mi papel de esposa, madre y continuar caminando para ayudar y transformar a Oaxaca. Quiero buscar una mejor vida para los más necesitados, no una candidatura”, recalca.
-¿Y sus anhelos?
-“Llevar adelante al DIF como instrumento para elevar los programas sociales, ser ejemplo de trabajo y vocación para mis cuatro hijos. Quiero seguir ayudando acorde a los valores que abrevé desde jovencita, entre mi familia. Yo crecí sirviendo. Mi padre médico me transmitió la vocación de servir en una clínica familiar donde viví y compartí las tragedias de las familias con algún enfermo; aprendí la importancia de la solidaridad humana de mi padre que, al ver la necesidad de los pacientes, optaba por no cobrar las consultas. Allí aprendí la importancia del amor al prójimo.
LAS SATISFACCIONES
Dice que encuentra satisfacciones por los objetivos alcanzados como presidenta honoraria del DIF en su cuarto año, pero en los esfuerzos por servir a los marginados “he visto el rigor a de la pobreza. Me han conmovido dramas, violencia familiar y algo que no debiera existir, el sufrimiento de los niños”. El entusiasmo te vuelve cuando, al final de la jornada, sabes que has contribuido para salvar alguna vida o el retorno de la salud para un niño”. Recuerda un caso que pasó de la tragedia a la alegría.
Noé es un niño que estuvo a punto de perder una piernita. Una operación quirúrgica mal hecha, se le complicó y estuvo a punto de perder la extremidad.
– “Como yo siempre contesto mi teléfono, una mañana de domingo me habló la madre desde Tehuantepec. Con pena me dijo: Señora Ivette, yo no voté por su esposo el gobernador, lo confieso, pero necesito que me ayude. Canalizamos al pequeño al Hospital de la Niñez donde le reconstruyeron la piernita y hoy está rehabilitado casi totalmente. Acciones de esta naturaleza animan la vocación de servir”.
“Son casos que surgen en todas las giras que hago. Son tragedias que se conocen todos los días en el DIF y que, al resolverlos te inyectan energía”. Otra vivencia que movió a la señora Ivette, es la siguiente:
-“Una madre acongojada se me acercó. Dicen que usted ayuda, señora, hágalo por mi hijita Diana. Esta nena de pocos meses de nacida tenía un tumor en la espalda. Sin recursos, sus padres compartían todos los días el drama de ver a su pequeña en esas condiciones. La llevamos al hospital y hoy es una nena que crece y sonríe igual que sus padres. Casos como estos marcan al ser humano. Yo tengo hijos pequeños y mi deseo es que ellos crezcan en igualdad de circunstancias que todas las familias de Oaxaca”.
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