“Yo disfrutaba saludarlos, abrazar a mi hermanos, bendecir a mis hermanos. Hoy no lo puedo hacer y no es porque no quiera, sino porque tenemos que vivir así”, resaltó el arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos.
Al reanudar la homilía dominical en la Catedral, ante 20% de la capacidad para alojar a los feligreses, aseguró que han sido tragos muy amargos los que se han tenido a beber en los últimos meses.
Por ello, insistió que es muy importante tener ya grabado en la mente que debemos vivir en una sana distancia.
Tras aceptar que disfrutaba bendecir a los feligreses con imposición de manos sobre la cabeza, aceptó que ya no lo puede hacer y no lo debe hacer. “Lo más importante es que yo lo tengo que cuidar a usted y usted me tiene que cuidar a mí”.
Con cubrebocas, al igual que los asistentes, indicó: “Yo disfrutaba saludarlos, abrazar a mi hermanos, bendecir a mis hermanos. Hoy no lo puedo hacer y no es porque no quiera, sino porque tenemos que vivir así”.
Ha sido duro saber que han muerto padres, madres, integrantes de familias oaxaqueños, porque hemos tenido despedidas que antes no ocurrían así.
“Ha sido muy duro para mis hermanos oaxaqueños tener esa experiencia de muerte y de profundo dolor; el ya no reunirnos con la presencia del cuerpo del ser querido, porque hay que cremarlo o llevarlo a su tumba inmediatamente”, subrayó.
Minutos antes de las 12 horas las puertas de la Catedral se abrieron para permitir el ingreso de fieles, que desde mediados de marzo vieron cancelada su homilía dominical y sus actos litúrgicos por la pandemia del Covid-19.
Con estrictas medidas de sanidad, con solo el uso del 20% de la capacidad en sus bancas, cintas amarillas para ayudar a guardar el distanciamiento, a los feligreses les tomaron la temperatura, proporcionaron gel antibacterial y se pidió el uso del cubre bocas.
El pasado 21 de marzo, la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca pidió a todo sacerdote celebrar la Eucaristía en privado, “ofreciéndola por el pueblo, los enfermos y pidiendo a Dios nos libre de esta pandemia; pudiendo aplicar las intenciones que les soliciten y recordar a los fieles que están dispensados del precepto de participar en misa el día domingo”.
En una misiva dirigida a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles laicos y hombres de buena voluntad, el arzobispo Vásquez Villalobos dispuso además que en la Semana Santa fueran suspendidas todas las celebraciones litúrgicas y actividades de religiosidad popular propias de estos días.
El titular de la Arquidiócesis suspendió además la Misa Crismal, las rendidas de Culto de los días 18 de cada mes a la Basílica de la Soledad, la Peregrinación a la Basílica de Guadalupe.





































