Aún y cuando el cabildo capitalino lo estableció como obligatorio, no todos los ciudadanos utilizan el cubrebocas como artículo personal al momento de salir a la calle.
Desde el inicio de la epidemia por Covid-19 (finales de marzo), los ciudadanos se han negado de forma sistemática para no portar el cubrebocas cuando ingresa a algún establecimiento comercial o institución bancaria.
Según los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), la medida sanitaria es para redoblar las tareas de prevención de la pandemia, debido a que su uso evita el contagio directo de virus provocado por las microgotas de fluidos que se expulsan por la boca.
El domingo pasado, el mandatario estatal Alejandro Murat Hinojosa convocó al confinamiento voluntario a los pobladores de las regiones del Istmo de Tehuantepec y la Cueca ante el aumento considerable de contagios y muertes.
En las cifras del nuevo coronavirus, el estado superó los 8 mil 700 contagios positivos y más de 820 muertes relacionadas al padecimiento, así como 915 casos sospechosos y más de 4 mil casos negativos.
No obstante en la capital del estado, aún y con más de 2 mil contagios del nuevo coronavirus, no se decretaron medidas de aislamiento social como había ocurrido con anterioridad, pese a que el estado se ubica en semáforo rojo.
A temprana hora, personas provenientes de otras comunidades hicieron largas filas en las sucursales bancarias ubicadas en el Centro Histórico, sin guardar la sana distancia y en algunos casos sin cubrebocas.
La aglomeración de personas en los bancos obligó a personal del ayuntamiento capitalino a desplegar a algunos agentes viales para reacomodar la fila de personas y evitarán cualquier contacto a fin de evitar contagios de Covid.
Otros puntos que permanecieron abiertos fueron los restaurantes quienes operan a su mínima capacidad de personal, con el objetivo de no ser clausurados o sancionados por las autoridades.
Incluso en el zócalo capitalino, los elementos policiales se han visto en la necesidad de acudir ante parejas que deciden pasar la mañana en las jardineras del lugar, a quienes invitan a retirarse a sus casas.







































