“No le tenemos miedo al muerto, tenemos miedo de contagiarnos y terminar todos muertos”, señaló molesta Adriana López, habitante de la colonia 21 de Marzo, ubicada a un costado de la extensión del panteón Domingo de Ramos, en referencia al depósito clandestino de cadáveres en el lugar.
La entrevistada explicó que, tiene más de 22 años de habitar esta colonia, de manera sorpresiva el ayuntamiento municipal adquirió un predio colindante, y lo habilitó como extensión del panteón municipal Domingo de Ramos.
Desde el inicio de la pandemia provocada por el coronavirus (Covid-19), el Ayuntamiento habilitó esta extensión como depósito oficial de los cuerpos de aquellas personas que fallezcan por complicaciones generadas por la misma.
Pero, desde que se incrementó el número de personas contagiadas, y en consecuencia el número de fallecimientos, a los que se les suman diversos motivos internos de las familias, hasta la fecha se han arrojado de manera clandestina en esta extensión del camposanto 22 cadáveres de manera clandestina.
Esta última acción ha provocado el temor de los habitantes de las colonias Lázaro Cárdenas, Lorenza Santiago y 21 de Marzo, por lo que un gran número de familias han abandonado sus viviendas, ante el temor de ser contagiados debido a la permanencia de los cuerpos al aire libre por varias horas.
Adriana López explicó que, en las dos últimas ocasiones que arrojaron los cuerpos en el lugar, lo hicieron sin los cuidados sanitarios ordenados por las autoridades federales para el manejo de los cuerpos de las personas fallecidas por Covid-19.
“Este sábado, cuando regrese del mercado, observe la vecina de la esquina estaba siendo desalojada, sus muebles lo subieron a una camioneta de alquiler, y cuando se fueron me gritaron, cuando pase esto de la pandemia nos volvemos a ver”, citó.
La vecina entrevistada dio a conocer que, la primera vivienda abandonada en su colonia, es la que se ubica en el acceso de la extensión del panteón, de ahí se empezaron a ir, aquellas familias que tienen sus casas en la primera fila que colinda con el lugar, ya que solamente los separan cincuenta metros, “Poco a poco nos estamos quedando solos”, explicó.
Destacando que, la mayoría de las mujeres de la colonia, han señalado que, el simple hecho de observar el paso de las carrozas, y el gran número de fosas abiertas en espera de un cuerpo, las pone mal de salud, y por ello les exigen a sus maridos que abandone la colonia.
Al ser cuestionada con respecto al número de sepulturas que observa desde la ventana de su casa, citó “Son innumerables, ya llenaron una primera fila y van a la mitad de la segunda, destacando que la extensión aproximada del predio es de dos hectáreas y media.










































