El temor a contraer el Covid-19 y la difícil situación económica que se vive en el Estado orilló a Magdaluz León Santos a dejar pasar la venta del 10 de mayo y mantener cerrada su floristería.
En entrevista, sostiene que al ser un negocio pequeño tenía que invertir como mínimo la cantidad de 2 mil pesos para poder ofrecer variedad en los arreglos de flores con motivo del “Día de la Madre”.
No obstante eso significaría para ella, salir de casa para llevar a cabo las entregas a domicilio o bien abrir el pequeño negocio que tiene en su domicilio, pero hay riesgo de contagio por el nuevo coronavirus.
Originaria de Santa María Sola, Villa Sola de Vega, es franca cuando habla de la importancia de poner por encima de la economía, la salud de su esposo y la de ella misma.
“Lo estuve pensando mucho y a la inversión económica también se sumaba el riesgo (de contagio), yo creo que el problema económico vendrá después, pero por el momento apostamos por la salud”, dice.
Santos recuerda que desde hace un mes y medio, que empezaron las primeras medidas de aislamiento social, las ventas se comenzaron a caer, primero al 50% y a últimas fechas en su totalidad.
A la crisis sanitaria por el Covid-19 también se suma la competencia existente en la venta de flores, dado que la informalidad les ha impactado de forma negativa como negocio formal.
“En cada esquina hay una persona ofreciendo un ramo de flores, pero creo que este año va a ser diferente, porque la gente no está saliendo y domingo parece que muchos permanecerán en casa”, afirma.
Este año lo damos por perdido, el último evento en el que nos fue más o menos fue el 14 de febrero (Día del Amor y la Amistad), pero de ahí hasta ahora sería nuestra venta buena, pero con esto del Covid vamos a tener que absorber pérdidas, comenta.






































