“La necesidad nos obliga a correr riesgos y pues tenemos miedo de que nos pegue el coronavirus pero tenemos que salir a buscar el sustento”, expresó Uriel Vásquez, trabajador de la construcción.
Debido a que en estos momentos existe muy poca obra tienen que salir a buscar para tratar de contratarse, pues al igual que otros trabajadores eventuales la pandemia los ha dejado desprotegidos económicamente.
“Hasta la semana pasada, trabajé en una construcción en la agencia de San Juan Chapultepec, pero pararon la obra y nos dijeron que después avisarían a todos”.
“No se crea, el ingeniero como todos los albañiles trabajábamos con temor, pues no sabíamos a quién podían llegar”, indicó.
Reconoció que entre todos ellos saben o han escuchado de la sana distancia, del cubrebocas y de lavarse constantemente las manos. “Dígame, a poco usted cree que nos vamos a lavar las manos a cada rato. Pa qué si los ladrillos no traen el coronavirus”.
Agobiado por la falta de trabajo y poder llevar dinero a su esposa y su hijo, expresó su tristeza porque después de ocho años como albañil, será la primera vez que no celebre el Día de la Santa Cruz.
Mientras los accidentes de trabajo en la rama de la construcción son doce veces mayor que los reportados a nivel oficial en todo el sector laboral, de cada cien trabajadores tres sufren algún percance, los albañiles reportan 42% de incidentes que les provocan desde lesiones hasta la pérdida de la vida.
El 89.3 por ciento no tiene acceso a instituciones de salud, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), además de que son contratados de forma verbal.
No tienen un contrato por escrito, o bien se aplica el esquema del outsourcing, donde ninguna empresa se hace responsable de los problemas que enfrenten los albañiles, porque ninguno de ellos está registrado en el Seguro Social.






































