Para los citadinos que suelen hacer sus compras en el Mercado de Abasto, se ha vuelto un infierno buscar el cuidado de su bolsillo al ir hasta dicho sitio. Ha sido un peligro. Pasillos y zona de bodegas se han convertido en sitio privilegiado para la venta de droga, lo que ha dado lugar a que dicho lugar esté plagado de rateros, menesterosos y viciosos. Nadie ignora que es la parte más peligrosa de la ciudad, habida cuenta de que el tráfico de estupefacientes se da a plena luz del día y casi frente a las corporaciones policiales. Fuentes diversas revelan que la droga entra sin impedimento alguno en grandes cantidades, para lo cual los que regentean el estupefaciente lo resguardaban en los playones del Río Atoyac, en predios apropiados ilegalmente por sindicatos del transporte. He ahí el por qué la sociedad ha aplaudido la captura de uno de los sujetos más peligrosos de dichos sindicatos del crimen, como es el caso de “El Oaxaco”, Carlos Ríos Suárez, primero sicario al servicio de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y luego de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM).
Ante este panorama, los citadinos han aplaudido la puesta en marcha de una Base de Operaciones Mixtas (BOM), en primer lugar para evitar que los playones rescatados sean de nueva cuenta ocupados por comerciantes que simulan ser de buena fe y sirven como pantalla a los grupos criminales y, en segundo lugar, para fortalecer la seguridad en la zona y crear un ambiente de confianza para quienes van al Mercado de Abasto a realizar sus compras. Estamos convencidos de que algo tiene que hacerse asimismo para salvar al Río Atoyac de la invasión y construcción de casas en el lecho del afluente, haciendo más evidente el riesgo de una inundación al taponearle su desfogue natural. Los organismos civiles que han lanzado llamados para salvar al río han llamado la atención de las autoridades. Y no se trata de un hecho fortuito o aislado, sino de una evidente invasión que se ha dado desde hace algunos años, por una mala política municipal de otorgar en usufructo terrenos nacionales que por su misma naturaleza no deben ser enajenados ni donados a nadie. Al rescate de los playones deben seguir otros sitios igualmente invadidos por la complicidad autoridades/grupos y organizaciones.
Rescate de espacios urbanos
Al gobierno de Oswaldo García Jarquín le hace falta realizar una revisión minuciosa de los espacios urbanos que son ocupados por organizaciones o personas de manera ilegal. Nos referimos concretamente al predio ubicado en el Parque del Amor, al parece apropiado por la organización “Ocho Regiones”, que regentea el ex diputado local y dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Hugo Jarquín. Son muchas las denuncias ciudadanas en torno a la inseguridad que se vive en dicho predio o en espacios ubicados junto. Los asaltos a transeúntes, taxistas y demás se dan a cualquier hora del día. Es más, se han montado estructuras metálicas para lo que se presume será un tianguis o una plaza comercial. El lugar, se sabe, es propiedad del ayuntamiento de la capital y fue donado o dado en usufructo, por el presidente municipal de la capital, hace al menos tres períodos. Nadie lo ha podido rescatar hasta la fecha, pues quien lo posee argumenta haberlo recibido de manera legal. Se presume que pudo haber un acta de Cabildo para tal efecto, pues de no haberla sería una decisión unilateral que es algo grave.
Hay que subrayar que en el caso de donaciones tiene que participar el Congreso del Estado, quien tiene la facultad de otorgar en donación o usufructo propiedades del estado o del municipio. Es importante subrayar que sólo nos referimos a un solo espacio, pero hay con certeza muchos más que las autoridades deben tener ubicados. Para su rescate y utilización es necesaria voluntad política no simulación; decisión y no vacilación. Nadie tiene por qué utilizar un espacio que pertenece a una determinada jurisdicción y obtener provecho personal. Es el caso del comercio en la vía pública: decenas de dirigentes venden los espacios en parques y banquetas y ese dinero entra directamente a sus bolsillos. Se trata de pasos peatonales por los que transita la gente que visita el zócalo o la Alameda de León o los alrededores de los mercados “20 de Noviembre” o “Juárez Maza”. He ahí la razón por la que los dirigentes de marras se han empecinado en no ceder en el desalojo del zócalo y el Centro Histórico, pues eso sería como matar a la gallina de los huevos de oro. Obvio, ya se acostumbraron a lucrar con los espacios que son de los oaxaqueños y no de una caterva de bandidos y malandrines. La tarea –presumimos- no es nada fácil. Hace falta valor y enjundia para llevar a cabo una empresa de esta magnitud.


































