El mensaje del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, reiterado en uno y otro acto, es claro: los programas de apoyo al campo, a la educación, a la construcción de escuelas y demás, serán directos, no a través de intermediarios. En un acto reciente mencionó inclusive a ciertas organizaciones con presencia nacional, prácticamente descalificándolas. Sin embargo, en Oaxaca seguimos con lo mismo. La protesta constante de dirigentes y organizaciones es insistir: exigen recursos para comunidades que supuestamente representan ciertos líderes. Y es natural, aquí se privilegia la clientela política y los proyectos de partidos políticos para posicionarse en el ánimo popular. Entregar recursos a fondo perdido es un instrumento para captar prosélitos y llevar agua al molino de sus particulares aspiraciones electorales. Y esa presión de los grupos se ha convertido en parte del infierno que los ciudadanos padecemos a diario, como los bloqueos, la toma de casetas de cobro, el secuestro de empleados o la violencia en contra de ellos. No hay un solo día en que no se expresen públicamente la presión y el chantaje, con miras a obtener recursos frescos del gobierno.
En la medida en que se endurecen las reglas de operación con el gobierno federal, en esa medida se agudizan las presiones en el estado. Se sabe que las puertas se le cerraron a los clásicos vividores del erario en la Federación, pero no pierden las esperanzas de que la mina de oro que representante el erario estatal siga vigente. Ya es tiempo de que el gobierno de Alejandro Murat, con el argumento clásico de que no hay recursos, siga la pauta del gobierno federal: ni un peso más a intermediarios que, al final del día, son los que se llevan las rentas. Organizaciones sociales en la entidad se cuentan por cientos, además de muchas otras que están apareciendo justamente porque la falsa lucha social se ha convertido en la industria más rentable en la entidad. Hay que dar un rotundo no al chantaje y a la presión, pero sobre todo, aplicarles la ley a los rijosos dirigentes que, a través del cierre de calles o carreteras, tratan de inducir la acción de la justicia y la aplicación de la norma. Es urgente ya que el gobierno se ponga las pilas y actúe de manera enérgica, porque esa tendencia a la instalación de mesas de diálogo, aunque no les asista la razón, demuestra temor de la autoridad.
Deforestación y reforestación
Según datos disponibles, el día 05 de junio de 2003, en el marco del “Día Mundial del Medio Ambiente” la Quincuagésima Octava Legislatura Constitucional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca declaró el 22 de junio de cada año como el “Día Estatal de la Riqueza Natural de Oaxaca”, en honor a que ese mismo día del año 1996 se creó el Instituto Estatal de Ecología de Oaxaca (IEEO), hoy Secretaría del Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso). Oaxaca tiene –se sabe- una superficie de 95 mil 364 km2 y en ella existen las siguientes zonas ecológicas: trópico húmedo con el 44.4%, trópico sub húmedo en el 35.5% y el templado en el 20%, donde habitan indistintamente 16 grupos étnicos nativos. Nuestra entidad pues, es excepcional en su riqueza de ecosistemas y especies naturales. No obstante lo anterior y como lo hemos comentado en este mismo espacio editorial hace algunas semanas, es impresionante la explotación forestal que se da de nuestros bosques. Ciudadanos indignados por el acarreo de trozos enormes de madera en pesados camiones que circulan con lentitud en las carreteras locales, hacen circular fotos en la red para denunciar esta explotación irracional, la cual ha dejado nuestros bosques convertidos en gigantescos desiertos.
En los últimos tiempos se han puesto de moda las campañas de reforestación, más para la foto y el protagonismo que porque ello represente un programa bien articulado para llevar a cabo en todo el estado. Hace unos días, un grupo de jóvenes, hombres y mujeres se dieron cita en el Cerro de “El Fortín”, para una campaña como las que mencionamos, pero ello no deja de ser sólo un ejercicio que de suspenderse no hay duda que estará destinado al fracaso. A la par de estas acciones, la Secretaría de Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (SEMAEDESO), debe procurar realizar campañas de verificación de los fundos forestales que son explotados por compañías y empresas que por favores políticos las recibieron en concesión, realicen labores de reforestación. Es una acción criminal emprender la tala de árboles de manera irracional sin devolverle a la tierra parte de su riqueza que se le es extraída. Es doloroso atravesar por zonas que algún estuvieron convertidas en bosques, ahora devenidas desiertos inertes. Las mismas comunidades deben participar en las acciones de reforestación de sus mismos bosques.


































