En el pasado Tianguis Turístico, celebrado en Acapulco, Guerrero, un grupo de empresarios del sector demandaron al presidente Andrés Manuel López Obrador, más apoyo a la industria sin chimeneas pues es uno de los pivotes de la economía.
En efecto, el gobierno llamado de la “Cuarta Transformación” suspendió en su proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019, al menos dos de los más importantes apoyos para la industria turística, uno de ellos para promover vía gobierno federal, los sitios y lugares históricos o destinos de playa.
Todo eso se tiene que hacer hoy con los recursos propios de las dependencias estatales. La Secretaría de Turismo, dependiente del gobierno estatal pues, tiene que hacer su mejor esfuerzo para que el presupuesto que le fue destinado por el Congreso local le rinda, incluyendo una magra publicidad. Por ejemplo, en la pasada temporada vacacional de Semana Santa y aún antes, la capital oaxaqueña y los destinos de playa, estuvieron atiborrados de visitantes, principalmente del extranjero.
Miles y miles de turistas llenaban el Andador Turístico, Macedonio Alcalá, el zócalo y Santo Domingo, por decir sólo algunos lugares.
Con certeza, la SECTUR cumplió con las expectativas que se plantearon sus funcionarios para esta temporada, en materia de afluencia y derrama económica. Oaxaca –lo hemos dicho- tiene un imán enorme que atrae por igual a propios que extraños. Es un destino completo le llaman los especialistas en virtud de que tiene playas, sitios coloniales, gastronomías, balnearios naturales de gran belleza, museos y, sobre todo, una gran diversidad cultural, étnica y lingüística.
No somos pues un destino inventado por la publicidad sino uno de historia y trayectoria. No obstante, como hemos comentado en ocasiones anteriores, es necesario publicitarlo aún más y realizar campañas masivas de promoción, involucrado en ello a las cámaras y organismos de prestadores de servicios. CANIRAC, Asociación de Hoteles y Moteles, de Agencias de Viajes y de artesanías, pueden contribuir con una módica cuota a establecer mecanismos de cooperación para hacer una bolsa y difundir todo lo que Oaxaca puede ofrecer en materia turística. Que ya se deje de ver al gobierno con afán de paternalismos, sino como un componente más en la cadena de corresponsabilidad compartida, en el que ganen todos.
Promoción turística: Un vacío
Da envidia de la buena –como se dice vulgarmente- ver en horarios triple “A” de la televisión comercial y de gran auditorio, las campañas de promoción turística que llevan a cabo algunos estados del país que, por cierto, no pueden considerarse en el universo del turismo nacional como receptores de visitantes, como Oaxaca. Esto es, no se compara lo que tienen dicha entidades a lo que contamos nosotros en Oaxaca.
La comparación puede parecer burda, pero le apuestan mucho más que nosotros que, según los expertos, somos un estado completo. Es evidente que para obtenerbeneficios hay que apostarle. No obstante el gran atractivo que tiene nuestro estado, no es para regodearse en la comodidad, sino hacer inversiones rentables. Hay que entender que lo nuestro va mucho más allá que la Semana Santa y la Procesión del Silencio; La Guelaguetza o La Noche de Rábanos. Un ejemplo es Huatulco, cuyas playas gozan de sol casi todo el año, mientras que las del Norte del país y aún las de la Riviera Maya o Nayarita, hay temporadas de frío, viento o lluvia. Eso, por supuesto, no ahuyenta a los visitantes europeos o asiáticos.
Es importante subrayar asimismo que la promoción que necesita nuestro legado turístico es mucho más que la asistencia a la Feria Internacional de Turismo de España, la FITUR o la que se lleva a cabo en Berlín y aún el Tianguis de Acapulco. Se deben contratar expertos en imagen, en marketing, en publicidad masiva. En el gobierno de Alejandro Murat se publicitan en mediosnacionales nimiedades, no lo que en verdad puede representar ganancias para un importante sector de oaxaqueños.
El presupuesto destinado a comunicación social está mal canalizado y peor invertido. No todo son redes sociales ni, mucho menos, la publicidad que se hace de boca a boca. Es necesario ir rompiendo paradigmas y mitos. No hay que olvidar que tenemos un centro de convenciones cuya figura jurídica para rentarlo parece estar sin el marco adecuado. Antes nos dábamos de topes porque Oaxaca no contaba con instalaciones de esa naturaleza para poder llevar a cabo eventos y convenciones de carácter masivo.
Ya lo tenemos y no se aprovecha del todo. Hay pues un abanico de recursos de que se puede disponer. La cuestión es que tal parece que no hay voluntad política para el despegue de nuestro estado en materia turística. Sin imaginación, sin iniciativa para pensar en grande.





























