Andrés Manuel López Obrador se mueve con soltura en Oaxaca, tanto en el tiempo como en el espacio. El presidente de México conoce la historia del estado y su territorio, su modo de vida, se pronuncia admirador del orgullo de esas personas que sin cobrar sirven a su pueblo, eleva en su estima a quienes por tequio han logrado construir todo lo que tienen en su pueblo, los palacios municipales y los templos, las escuelas “porque es el pueblo el que hace las cosas, no el gobierno”.
Al presidente tabasqueño se le reconoce el mérito que pocos tienen, haber recorrido los 570 municipios del estado. Ha recorrido las ocho regiones, sabe que la Sierra Norte es mejor conocida como Sierra Juárez en honor al que considera “el mejor presidente de México” y recomienda que a la Sierra Mazateca se le nombre la Sierra de los Flores Magón. Para López Obrador Oaxaca es además de un territorio donde cultiva su ideología, un escenario único, con una organización comunitaria “ejemplar” y gobiernos de usos y costumbres que son “un ejemplo no solo nacional, sino mundial”.
En la lógica del discurso de López Obrador Oaxaca es un lugar privilegiado. Si por el bien de todos primero los pobres, Oaxaca empieza primero. Ayer visitó por primera vez la entidad como presidente de México, en las manos traía esta vez acciones de gobierno en lugar de promesas de campaña. Obrador aprovechó el primero de sus tres días en el estado para reafirmar que en la política social de su gobierno la premisa es la conocida por todos los mexicanos: “por el bien de todos primero los pobres”.
Así lo pronunció, con la frase que evitó el director del Instituto de los Pueblos Indígenas, sin eufemismos, sin retrasos.
Los proyectos incluyen becas, apoyos para el campo y pavimentación de caminos rurales, que contará con una inversión de 2 mil 600 millones de pesos en Oaxaca.
Este sábado en la comunidad zapoteca de San Juan Evangelista Analco, en la Sierra Juárez, iniciará el programa de pavimentación de accesos municipales. En el sexenio, ofreció, se atenderán las 300 cabeceras cuyas carreteras se mantienen en mal estado.
López Obrador señaló que este programa terminará con una serie de vicios que han mantenido en pésimas condiciones la infraestructura. Se acabará con el intermediarismo, porque los recursos no se entregarán al “movimiento independiente Emiliano Zapata o del Movimiento Presidente Benito Juárez o de la Antorcha Mundial”.
También se acabará con el “caos de CAO” (Caminos y Aeropistas de Oaxaca), con la patraña del gobierno, que administraba los recursos porque las comunidades carecían de “capacidad técnica”.
“Qué no van a tener capacidad técnica los herederos de los que construyeron Monte Albán, qué no van a tener capacidad técnica para hacer un camino los que están considerados como los mejores obreros del mundo en Nueva York y en Estados Unidos, los oaxaqueños”, expresó.
Se buscará además que con el empleo temporal que generen estas obras la mano de obra de las comunidades indígenas eleve su cotización en los campos de jornaleros del norte del país y de Estados Unidos.
Prioridad, los pueblos indígenas
Tanto en la entrega de becas como en programas sociales, los pueblos indígenas tendrán la prioridad en el actual gobierno, “eso ya se definió”, dijo.
Programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, a través del cual se otorgarán salarios de 3 mil 600 pesos mensuales para aprendices contratados por empresas, beneficiarán al 100% de los jóvenes desempleados de comunidades indígenas.
Lo mismo en el caso de las becas que se entregarán para estudiantes del nivel básico, en el nivel medio superior, en colegios de bachilleres y escuelas técnicas.
“En el nivel superior la preferencia, como no va a alcanzar porque son 300 mil becas, la preferencia la van a tener los estudiantes indígenas, en el nivel básico lo mismo, es para todos pero primero los estudiantes indígenas, lo mismo con la creación de las nuevas universidades públicas”, expresó.
La prioridad de las comunidades indígenas se extenderá a los adultos mayores, que estarán cubiertos con una subvención de mil 274 pesos al mes, que serán cobrados en las sucursales de un “banquito” que se llama Bansefi, “que se va a convertir en un ‘bancote’” para ser el banco del Bienestar. La pensión universal se extenderá a personas con discapacidad de comunidades indígenas.







































