Desde el pasado jueves 28 de octubre hasta el día de ayer, se llevó a cabo la consulta popular para saber el destino del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), un evento que tuvo tanto apoyo como críticas en los medios de comunicación. Podemos diferir en muchas cosas, pero no le faltó razón al periodista Carlos Loret de Mola, reconocer que dicha consulta estaba afectando de facto la estabilidad del peso mexicano y la confianza de México en los mercados internacionales. Nada más cerca de la realidad. Pese a todo, el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, al arribar a la alcaldía de Tlalpan a emitir su voto, descalificó al periodista, aludiendo que estaba llamando al miedo y otros. Asoman pues ribetes de intolerancia a la crítica gubernamental, cuando ni siquiera ha tomado posesión el gobierno electo, que viene con el discurso de “la Cuarta Transformación”. En la opinión calificada de muchos mexicanos, se trata de una farsa que sólo pretendió validar una promesa de campaña y no como respuesta a una demanda social. He ahí el por qué se llevó a cabo sin contar con los elementos necesarios para una empresa de esa naturaleza.
Si bien se le quiso dar el toque democrático, la respuesta generalizada de la ciudadanía no fue la esperada. Trascendieron los arreglos debajo de la mesa entre el empresario favorito de AMLO durante su gestión como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Desde hace días, comuneros de San Salvador Atenco y otras comunidades cercanas al Vaso de Texcoco, se deslindaron de supuestos dirigentes que hablaban a nombre de todos, sin tener representatividad alguna. En los estados y en la misma CDMX se pudo descubrir que una sola persona podía votar varias veces, inclusive sin identificación alguna. Por todo ello, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que la sobada consulta popular no tuvo ni el respaldo ni, mucho menos, la respuesta que se esperaba. Periodistas e intelectuales respondieron a esta situación criticando el autoritarismo, la imposición, la intolerancia a la crítica y los viejos moldes verticales. No se trata de descalificar por sistema, simplemente que el evento ya referido tuvo más negativos que aprobación ciudadana. Es una de las gravísimas ocurrencias de la que se esperan más todavía. México, se ha dicho en diversos foros, es un país grande que no debe ser gobernado con ocurrencias ni con tomadas de pelo.
Paro universitario generalizado
La Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU), convocó para este día, a un paro nacional generalizado, ante la cerrazón de las autoridades tanto educativas como hacendarias, para resolver el problema financiero de varias universidades públicas del país, entre ellas la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO). En situación similar se encuentran otras instituciones del país. En efecto, el rector Eduardo Bautista Martínez, ha peregrinado por instancias federales y estatales; se ha reunido con funcionarios de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y otras dependencias, además de legisladores federales y locales, para explicarles y solicitar su apoyo, en torno a la precaria situación económica de la institución de educación superior más numerosa de la entidad. Nada se ha logrado, a escasos dos meses de que concluya la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Está por demás decir que las exigencias de los sindicatos y las necesidades propias del crecimiento de la matrícula universitaria, requieren de un mayor presupuesto. Pero los oídos de cuantos han escuchado la petición del rector de la UABJO y de al menos una decena de instituciones del país, han estado sordos.
He ahí pues la convocatoria al paro nacional hoy. Es más, en nuestra Alma Mater se tuvo que cancelar el Foro de Consulta sobre Educación que se tenía programado para hoy, pactado con el equipo de transición del presidente electo Andrés Manuel López Obrador y la citada institución. Se espera que el gobierno que entra en funciones el primero de diciembre próximo tome en cuenta la realidad de nuestra Máxima Casa de Estudios y el Congreso Federal pueda otorgarle un mayor presupuesto. Es cierto, la crítica se ha volcado sobre nuestra universitaria, pues no sólo está acotada en su función académica y de formación profesional por al menos seis sindicatos, sino por verdaderas mafias de poder, porros y caciques, algunos de los cuales tienen más de cuarenta años perviviendo del magro presupuesto universitario. El paro a que ha convocado la CONTU es para crear conciencia respecto a la miseria presupuestal que se les otorga a ciertas universidades públicas del país, en abierta discriminación frente a otras que tienen mayores presupuestos. Si bien no se trata de poner ello en tela de juicio, lo cierto es que hacen falta criterios más claros para un equilibrio presupuestal, que no sea, precisamente, vivir de milagro.


































