Las lluvias que se han abatido en los últimos días en la entidad han dejado una estela de desolación y muerte. Hasta el momento se registran doce personas fallecidas y un sinfín de daños materiales. Las afectaciones a la red carretera estatal, cuando recién fueron atendidas por los daños ocasionados el año pasado, son de nuevo preocupación para el gobierno, habida cuenta de la situación de pobreza presupuestal que ha arrastrado desde el inicio. Las redes sociales han dado cuenta de deslaves y derrumbes en la carretera Oaxaca-Tuxtepec, Oaxaca-Puerto Ángel y decenas de caminos vecinales, haciendo éstos prácticamente intransitables y no se diga brechas que están inutilizadas para el tránsito de vehículos. El fin de semana pasado fueron declarados zonas de emergencia cerca de 100 municipios de la entidad, según informó la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca (CEPCO), entre ellos Santa Cruz Huatulco, a donde pertenece la zona turística, en donde la ciudadanía vivió situación de pánico el viernes 19, ante la creciente de ríos, arroyos y canales. Calles inundadas y estacionamientos con autos totalmente cubiertos por el agua.
Viene pues en adelante la ardua tarea de la reconstrucción, cuando existen aún rezagos de las tormentas y los sismos de 2017. Y con ello la protesta de decenas de comunidades afectadas por la emergencia. Sin embargo, existe preocupación por la amenaza de deslaves y derrumbes que siempre se presentan en zonas de alto riesgo, como son las Sierra Norte, la Sierra Sur y la región de Los Mixes. Hace tiempo varias de dichas comunidades fueron ubicadas como de alto riesgo, sin embargo, ni las autoridades ni mucho menos los afectados por dicha amenaza han hecho algo para prevenir alguna tragedia mayor. A ello hay que agregar el famoso paternalismo que aún prevalece en nuestros pueblos, pues esperan que el gobierno atienda los caminos que llegan a las comunidades, pese a que algunas de ellas cuentan con los llamados Módulos de Maquinaria. La rehabilitación de caminos y carreteras son corresponsabilidad de los tres órdenes de gobierno. Hace tiempo ello se hacía a través del tequio, tradición prácticamente olvidada en la memoria comunal, en virtud de que hay un hábito de esperar todo del gobierno estatal o federal. Nadie tiene aún poder de detener los siniestros, sino tal vez sólo de prevenirlos. Pero en esta tarea todos somos corresponsables.
Actos criminales a plena luz
El sábado 20 de octubre, en la celebración de una fiesta tradicional en Tlaxiaco, se llevó a cabo una calenda, en la que participaron ciudadanos de la misma cabecera y comunidades vecinas. Ahí, a la vista de todos, sicarios acribillaron a balazos a un sujeto que participaba en la Danza de los Diablos. Si bien dicha danza es originaria de Santiago Juxtlahuaca, quien portaba el traje era –se dice- ciudadano de Tlaxiaco. Los disparos ahuyentaron a quienes disfrutaban del evento. Esta acción, sin duda soslayada por las autoridades y los responsables de la seguridad en el estado, no es común. Se trata de una ejecución a la vista de cientos de personas, en una fiesta tradicional y a plena luz del día. A este grado hemos llegado. Además, ocurre en una cabecera municipal en la que a diferencia de otras como Juchitán o Tuxtepec, no hay indicios de actividades criminales como la que se dio el pasado sábado. En ocasiones anteriores hemos abordado el tema de la inseguridad, no obstante, tal parece que hemos predicado en el desierto, habida cuenta de que las autoridades no han acusado recibo de esta preocupante situación, ya que simplemente se han encogido de hombros, no obstante la aprehensión del criminal.
Cada semana al menos un día abordamos el preocupante tema de la inseguridad. Es un insulto a los oaxaqueños que el ejecutivo estatal mencione que Oaxaca es una entidad segura y en donde la gobernabilidad está garantizada, ante un mapa de ejecuciones y acciones criminales cotidianas o protestas y manifestaciones, que a lo largo del año suman poco más de dos mil. No se trata de maximizar las cosas ni abordarlas con fatalismo. No. En EL IMPARCIAL. El mejor diario de Oaxaca, estamos ciertos de que la inseguridad es un capítulo pendiente en el país y que se han desbordado las acciones de los grupos criminales, pero también estamos convencidos de que si las ejecuciones son ya actos de todos los días, no debemos quedarnos esperando a convertirnos en un Guerrero, Michoacán o Tamaulipas. Necesitamos inversiones, requerimos de capital para generar empleos y recursos de la Federación para poder despegar y dejar atrás el rezago. Pero eso no será posible en tanto sigamos como hasta hoy: sólo viendo la escalada de crímenes y violencia, sin hacer las acciones institucionales que mandata la ley. Hechos como el ocurrido en Tlaxiaco no deben repetirse. Crear pánico entre la población que disfruta de una tradicional calenda es un delito de lesa humanidad que hay que investigar


































