La crisis forestal que atraviesa el país requiere del trabajo conjunto de las comunidades y de las autoridades del próximo gobierno federal más que de “ocurrencias”, asegura la antropóloga Leticia Merino, quien advierte que uno de los proyectos que plantea Andrés Manuel López Obrador: reforestar un millón de hectáreas del sureste mexicano, podría representar un grave fracaso en política ambiental y productiva.
“Dentro de las metas de nuestro próximo presidente está la reforestación masiva de un millón de hectáreas en el sureste, particularmente, se habla de árboles frutales, hay un enorme desconocimiento, vamos a tener el caso de que se tumben árboles para sembrar naranjales, esto ya ha pasado, pasó con el Pronasol, con el cultivo de maíz, con el cultivo de aguacate”, señala la especialista, que integra el comité de la Universidad Nacional Autónoma de México que genera la agenda político ambiental que será presentada al próximo gobierno federal.
Para Merino, coordinadora de la investigación La experiencia de las comunidades forestales en México. 25 años de silvicultura y construcción de empresas forestales comunitarias, el reto de las comunidades forestales en Oaxaca será incidir en la agenda del próximo gobierno, particularmente en la agenda de la Secretaría de Desarrollos Social, que será la dependencia que opere el programa de reforestación en el estado.
“En este nuevo contexto, en un nuevo proyecto de nación, habríamos de revisar, de repensar, de revertir nuestra relación con el Estado en este campo de la política forestal”, se requiere, dijo, “decisiones que no se tomen en la Ciudad de México, ni que se tomen en Durango si ahí se va la Conafor, ni que se tomen en Mérida si ahí se va la Semarnat, eso es cambiar de domicilio, no descentralizar, queremos que las decisiones se tomen en los lugares cercanos a las realidades locales, porque eso además da posibilidad de reclamar rendición de cuentas al gobierno por parte de la ciudadanía”.
Agenda forestal
Durante la conferencia Manejo forestal, gobernanza y defensa del territorio en Oaxaca, que dictó en el centro cultural San Pablo como parte de la celebración del Día del Árbol, Merino Pérez apuntó que la situación de productividad del sector forestal se ha agravado en el país desde el año 2000 y en el actual sexenio.
“De 2000 para acá la producción ha venido decreciendo de manera muy importante a pesar de los esfuerzos de política pública que buscaron fortalecer solo algunos lugares; sin embargo, hay una contribución no deleznable del sector forestal a la generación de empleos que podría ser mayor, en Oaxaca hay un enorme talento artístico y artesanal que podría darle valor agregado competitivo internacionalmente a los productos forestales no maderables, estamos sentados en una gran riqueza”, aseguró.
En el estado, no obstante, del territorio forestal, únicamente 2 o 3 por ciento cuenta con autorización del gobierno federal para su aprovechamiento. En México, la autorización para el aprovechamiento forestal de una comunidad puede tardar hasta 20 años, mientras que para la explotación minera un permiso tarda máximo 16 días. La política foirestal, dijo Merino, es “clasista” y “anticampesina”.
“La visión de la política ambiental del Estado está capturada por un desconocimiento muy grande de las condiciones locales, en este caso del manejo forestal, en Oaxaca no hay una democracia real en la que podamos participar en el diseño de la política pública y estas condiciones desiguales bloquean la generación y la participación que se requieren para construir sustentabilidad y lograr la conservación
“No es que se tenga que extraer madera por decreto, pero en algunos lugares del estado y de otros estados es una fuente de economía local, y es un motor también de organización social”, señaló.
Reforestación planificada
Por su parte, Félix Piñeiro Márquez, exdirector de la Comisión Estatal Forestal y actual coordinador de Medio Ambiente de la Fundación Alfredo Harp Helú (FAHHO), señaló que la reforestación que se requiere en Oaxaca debe ser planeada y tener un sentido productivo y de conservación.
“La Mixteca, la parte más deforestada del país, requiere trabajo, qué vamos a hacer en las plantaciones forestales para proteger el bosque, las tenemos que impulsar, nosotros contamos con la infraestructura más importante del país, un banco de germoplasama, no es nada más decir vamos a sembrar naranjales, limonales, no, el estado requiere una diferenciación en este tipo de acciones.
“Tampoco es irse por los números nada más, decir un millón, dos millones, no, sino qué se requiere para tener un impacto mayor”, señaló.
La FAHHO impulsa un proyecto de reforestación en el que durante 2018 donará a 560 comunidades del estado 3 millones de árboles.
Las demandas de las comunidades
Por su parte, las comunidades forestales también han planteado sus demandas no solo de participar en la construcción del desarrollo y aprovechamiento, sino en el trato fiscal que el Estado les otorga.
Artemio Aquino, secretario del comisariado de bienes comunales de Ixtlán de Juárez, uno de los municipios con mayor extensión forestal del estado, señaló que una de las propuestas en las que han trabajado las comunidades forestales del país es la solicitud para que el pago del ISR disminuya entre 5 y 7 por ciento.
“Actualmente tenemos una exención hasta de 5 millones de pesos para el aprovechamiento primario, pero para transformación, estufado y elaboración de muebles nos cobran lo que a cualquier empresa, el IVA, que se traslada al consumidor, el ISR de 32 por ciento de lo facturado, lo que nos pega en los costos de producción.
“Pagamos además seguridad social, prestaciones y el impuesto estatal sobre nómina, pagamos impuesto sobre impuesto y se nos hace incosteable”.
Actualmente la propuesta de la Unión Estatal de Silvicultores es analizada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Nuestro argumento es que se tomen en cuenta los beneficios sociales que aportamos, por qué, porque de las utilidades que generamos en las comunidades la escuela nos pide para impermeabilización o para pintar la cancha, también nos pide la autoridad municipal, para el agua potable o para muchas cosas, esas partes no las podemos comprobar ante Hacienda y eso nos perjudica, no es que no queramos pagar, sino que pedimos un trato diferenciado, la Coca Cola no hace este trabajo”.
Ante la llegada de un nuevo gobierno han sostenido pláticas con los legisladores electos de Morena, Susana Harp y Azael Santiago Chepi, “a los que le queremos decir ‘ya ganaron’, acuérdense que tienen un compromiso, no con nosotros, sino con el sector ambiental de Oaxaca”.
¿Qué dice el proyecto de nación?
Entre las líneas de acción que plantea el proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador se encuentran:
Restaurar-reforestar la Mixteca oaxaqueña, las tepetateras de Puebla y las zonas altas de las cuencas del Pico de Orizaba, Izta-Popo, Nevado de Toluca y Sierra Negra, Puebla, y otras partes del país con especies nativas y, en el caso de las zonas semiáridas, con orégano, huizache, mezquite, lechuguilla, candelilla en comunidades y ejidos, y en zonas de pastoreo de ganado ovino y caprino.
Transitar en las zonas agrícolas del cultivo del maíz para el autoconsumo en ladera a una agricultura de conservación y diversificación con frutales (MIAF) en Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero, Jalisco (Costa), Puebla (Sierra Negra).






































