Oaxaca es un mosaico de problemas y conflictos que todos los días merecen especial atención, desde los conflictos agrarios, pasando por los problemas internos municipales y hasta los de carácter religioso, y por supuesto los poselectorales, los cuales deben ser atendidos mediante una política de diálogo constante y apegados a la legalidad. Terminadas las campañas políticas, urge redoblar sus esfuerzos para atender las demandas políticas y sociales que se presenten, en un ánimo de evitar que se contaminen con las expresiones que puedan surgir.
Si bien el reto no será sencillo, se deberá apelar al diálogo y la conciliación con cada una de las partes involucradas para mantener canales de interlocución para concluir esta etapa y empezar de nuevo a construir el progreso y desarrollo de Oaxaca, porque corresponderá a la ciudadanía empujar a presionar a las autoridades y estatales a hacerlo
Los conflictos sociales y en especial las movilizaciones del magisterio se han convertido al paso del tiempo en el mayor reto por superar, ya que al amparo de esas acciones, al margen de la ley la delincuencia común y organizada han encontrado la mejor forma de operar sin que nadie los moleste.
De ahí que el gran reto sigue siendo crear un clima de orden y seguridad que permita a Oaxaca multiplicar las inversiones, recuperar el Estado de derecho, la aplicación puntual de la ley para desterrar y sancionar aquellos ilícitos de organizaciones y grupos que hoy han sentado sus reales. Si en verdad se desea cambiar el rostro de Oaxaca se debe empezar a actuar en forma contundente y decidida.
Junto con ello, prevenir y corregir la incidencia de prácticas indebidas en el ejercicio de la función pública y garantizar el adecuado manejo de los recursos del erario. Si bien es cierto aún falta mucho por hacer, toda vez que el histórico rezago de Oaxaca y las asignaturas pendientes con quienes menos tienen se mantiene, los oaxaqueños confían que al tocar prácticamente fondo se puedan empezar a construir las condiciones para una convivencia armónica de los oaxaqueños.
En nuestro estado hay grupos que a pesar de mantener mesas de diálogo se han expresado de manera violenta, de ahí que en la medida en que todos los actores trabajen para crear acuerdos y diálogo, y establezcan una cultura donde la conciliación, el orden y la paz se impongan para que se logren alcanzar parámetros esenciales para el desarrollo del estado.
Prevenir siniestros
La tarea de intensificar en todo momento las revisiones en negocios que manejen combustible, sobre todos aquellos que son flamables y de alto riesgo, ayudará a evitar tragedias como las que han ocurrido en otras partes del país, donde el manejo de este tipo de materiales debe ser supervisado por autoridades competentes.
La falta de mantenimiento y el factor humano son los detonantes para que ocurra una terrible tragedia, tal como un flamazo o una explosión por acumulamiento de combustible, ya sea en el interior de un restaurante, en las instalaciones de una gasera o en un hospital.
No se trata de sancionar o cerrar negocios de este tipo, sino de resguardar la integridad física de los empleados, clientes y ciudadanos, además debe ser una nueva llamada de atención para redoblar esfuerzos y tratar de prevenir hasta donde sea posible cualquier tipo de siniestro.
Este tipo de accidentes dejan en las personas lesiones, secuelas, psicosis, desestabilización emocional y en dado caso, hasta la muerte, pues más allá de las incidencias que se registran en donde se maneja combustible sobre todo aquellos que emplean gas LP, pólvora y otro más, todos ellos están obligados a dar un mantenimiento preventivo en toda la red general de gas.
El personal calificado en la materia debe ejecutar las revisiones y elaborar las bitácoras de prevención en tiempo y forma, por lo que se deberán mostrar al personal de Protección Civil para dar el visto bueno. Además, la seguridad va más allá de un simple “todo está bien”, se tiene la obligación de revisar exhaustivamente todo el entorno en el que se ubica un establecimiento comercial.
Se necesita ser más exigentes por parte de las autoridades en el cabal cumplimiento de las normas y especificaciones técnicas, así como en la capacitación del personal que labora en este tipo de negocios. Los propietarios de estos comercios están obligados a presentar un plan interno de contingencia para emplearlo en el momento que se presente un siniestro que ponga a en riesgo a sus clientes.
Para la elaboración de un plan de contingencia de este tipo de negocios, se debe especificar el giro de la empresa, en el que se explica que tipo de combustible se empleará, ya sea para su consumo, venta, envasado o transportación. Así también, se tiene que precisar la ubicación exacta del predio y cuáles son sus alrededores y colindancias, además del uso de suelo.

































