La Universidad Regional del Sureste fue la primera universidad privada que se fundó en Oaxaca y a la fecha cumple una función muy importante en la educación oaxaqueña. Anteriormente no había otra opción más que la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el Instituto Tecnológico de Oaxaca o la Escuela Normal, a nivel profesional, que resultaban insuficientes, así que quienes no tenían cabida en esas instituciones o no encontraban carreras de su predilección, tenían que emigrar e irse a Puebla, a la Ciudad de México u otras partes del país y desde luego lo que representaba todo eso.
Desde luego, el grueso de la población estudiantil no lo podía hacer, por eso cuando nació esta universidad en 1977 se abrió un nuevo horizonte para los jóvenes, hubo un gran alivio para ellos y sus responsables porque encontraron las posibilidades para continuar sus estudios aquí mismo en un ambiente ordenado, con la garantía de que se cumplirían totalmente los programas de estudio.
El rector de la URSE, doctor Benjamín Alonso Smith Arango, relata que el alumnado llegó no solamente de la ciudad capital y la zona metropolitana, de los Valles Centrales, sino también de la Mixteca, la Costa o el Istmo, de las diferentes regiones del estado, y la universidad empezó a crecer ante la necesidad que prevalecía entonces.
Se inició la formación de profesionistas en las diversas carreras y muchos de ellos se quedaron en tierra oaxaqueña para ocuparse en los diferentes sectores, en el público y el privado. Algunos salieron a otras partes del país y la información que se tiene es que se desempeñan en las carreras en las cuales se prepararon. A la fecha han egresado de la universidad alrededor de 20 mil profesionistas y la oferta es de 10 carreras universitarias y 9 postgrados.
Smith Arango refiere que hace unos días egresó una nueva generación de odontólogos, cuyos integrantes aprobaron con éxito su examen por parte de Ceneval, un organismo externo, pues no los examinó la propia universidad y eso los tiene satisfechos porque la casa de estudios cumplió con la formación de los profesionales, dentro de los cuales hay varios considerados a nivel de excelencia.
La historia es larga. Desde el principio, como es natural, esta máxima casa de estudios nació con muchas carencias, pero tuvo lo básico e indispensable para ir creciendo hasta alcanzar la estabilidad deseada con la infraestructura necesaria, pero los retos continúan pues no hay cabida para la conformidad. En el año 2000 entró al proceso de certificación, se prefirió que fuesen instancias externas las que señalen en qué andan mal, porque uno como propio de la institución, puede tener sesgos para la autocomplacencia y los engaños, decir que estamos muy bien aunque estemos mal.
Entonces la institución educativa se sometió a criterios externos para tener una guía que los conduzca a ser mejores, siempre hacia la calidad, a estar dentro de los estándares requeridos de su nivel de enseñanza. Las escuelas tienen ciertamente edificios e instalaciones para funcionar como tales, pero hay algo más por alcanzar y ese algo, también fundamental, es la calidad que los haga diferentes de las demás. A la mejor no tenemos cosas que tienen otras, pero buscamos la calidad con valores, el matiz como lo llaman los expertos, precisa el rector.
¿Cuál es el papel de las instituciones de educación superior? Pues que los egresados tengan conocimientos científicos, tecnológicos, humanísticos y habilidades; que generen en los alumnos hábitos pero que éstos no sean mecánicos y se conviertan en autómatas, sino que los hábitos vayan en concordancia con los valores éticos, que sean vivenciales. Eso es lo que propone la universidad y por lo que trabaja todos los días, con el fin de que los alumnos y futuros profesionistas descubran a través de un proceso cognitivo de que sí tienen valores, que los afirmen, los hagan suyos, que los conviertan en normas de vida y puedan vivir en consonancia consigo mismo, con su grupo social, con el medio ambiente. Se trata de profesionistas hábiles, capaces, de ciudadanos respetuosos de los demás, de personas que están en armonía consigo mismas y con lo que le rodea, es decir, con una visión integral.
Smith Arango señala que la URSE se ha constituido en un apoyo considerable para la educación pública, puesto que la educación privada a nivel superior representa el 33 por ciento. Con el 66 por ciento que le queda a aquella no alcanza aún a cubrir todas las necesidades. Esta casa de estudios trabaja actualmente con 500 catedráticos y más de 200 empleados administrativos, con lo que genera una fuente de empleo muy importante para Oaxaca. Además, ha construido sus instalaciones con gente de Oaxaca y adquirido sus materiales, aquí mismo.
Somos una institución empeñada en la formación integral de los alumnos, donde campean todos los principios filosóficos, políticos o económicos, es decir, hay apertura a todas las corrientes del pensamiento humano, sin que ninguna se enseñoree de la institución. El fondo, el núcleo de todo eso lo tenemos plasmado en nuestro lema: formación en la libertad para servir. No tenemos lineamiento de ninguna corriente política, económica o filosófica. Es una formación en la libertad, donde está incluida la tolerancia y el respeto a los demás, dice el rector.


































