Oaxaca no puede seguir inmersa en la violencia y la anarquía de grupos de presión, pues al margen de que salgan a las calles a expresar su sentir no pueden ni deben atentar contra derechos de terceros, mucho menos contra aquellos sectores sociales que nada tienen que ver con sus demandas. Nadie se opone a que integrantes del magisterio, organizaciones sociales y hasta sindicatos ejerzan su derecho a manifestarse, pero siempre y cuando lo hagan sin lesionar las garantías de terceros, de empresarios y comerciantes que crean empleos, que no se meten con ellos.
Es indudable que en el tema de la seguridad pública todos tienen responsabilidad, ya que en este reto no caben diferencias y colores políticos como tampoco deben existir espacios para el protagonismo y la demagogia. En estos momentos se reclama una respuesta certera, oportuna, sensible y a la altura de las circunstancias por parte de las instituciones de la República y en especial en un estado que como Oaxaca sufre los agobios de organizaciones políticas y sociales en medio de acciones al margen de la ley.
La debilidad de un Estado de derecho que proteja la integridad física de las personas y de los bienes genera un ambiente poco propicio para la inversión y el comercio, lo que impacta negativamente la formación de capital, la competitividad de las empresas y la generación de empleos productivos. Pero sobre todo, deteriora la vida cotidiana de las personas que día a día ven disminuir la aplicación estricta de la ley en contra de quienes alientan actos delictivos.
La situación de inseguridad que atañe a diversas zonas del país y que ya invaden a Oaxaca, es un reflejo de las consecuencias de no atacar las causas de fondo como la impunidad y violencia que padecen muchos mexicanos. Sin duda es uno de los principales problemas que menoscaban el progreso de la sociedad y que más afectan el bienestar de las familias y la estabilidad de las empresas.
Ante la violencia desatada por un grupo de personas en contra de inmuebles privados, edificios históricos y establecimientos comerciales, la ciudadanía exige aplicar la ley para evitar que persista la impunidad y la anarquía. De ahí el permanente emplazamiento a las autoridades a actuar con firmeza y contundencia, pues los oaxaqueños insisten en su anhelo de vivir en un clima de orden y paz, donde la seguridad sea compromiso permanente.
Eficiencia energética
En los últimos 10 años Oaxaca creció a una tasa promedio anual de 2 por ciento, de acuerdo con los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE). De ahí que el impacto de la depreciación del peso, el ajuste a las gasolinas, el diésel y la energía eléctrica, aumenten la presión sobre las empresas y reduzcan el margen de maniobra disponible para evitar el traslado a los precios al consumidor.
Si bien nuestro estado no es industrializado, el alza impacta de manera directa la operación del sector, situación que junto con la volatilidad cambiaria, difícilmente será absorbida en su totalidad por la planta productiva de las empresas.
Con la reforma energética se orienta al uso extensivo de energías renovables y a la procuración del medio ambiente, se crean certificados de energías limpias, se eliminan barreras para su crecimiento, se facilita su comercialización a través de mecanismos de interconexión y se instituye el mercado eléctrico, entre otros.
Sin embargo, ante un escenario poco halagador para el desarrollo y progreso, las autoridades deben valorar ajustar las bases del programa de eficiencia energética y sustituir la tasa de interés vigente por una tasa fija que facilite la planeación financiera a las industrias que están en este esquema.
El reto y la oportunidad inmediata de los industriales de transformación es generar energía eléctrica para sus empresas con un menor costo y, en ese sentido, las de carácter renovable se presentan como la mejor opción. Urge incrementar a la brevedad nuestra generación de energías limpias, más baratas, para uso industrial y, por supuesto, dar con ello pasos firmes en el camino de la sustentabilidad y capacidad competitiva.
La eficiencia energética busca proteger el medio ambiente mediante la reducción de la intensidad energética y habituando al usuario a consumir lo necesario y no más. Las emisiones de CO2 que enviamos a la atmósfera son cada vez mayores y, por ese motivo, la eficiencia energética se ha convertido en una forma de cuidar al planeta ya que, no solo está en usar electrodomésticos que consuman menos, sino en que seamos nosotros quienes consumamos menos y de forma más “verde”.
Por eso, entre las preocupaciones actuales está el ahorro de energía y el efecto medioambiental de la generación de energía eléctrica, principalmente en países como el nuestro cuyo mayor porcentaje de generación es térmico, por ende tiene costo alto.

































