Desde hace más de tres décadas que el magisterio afiliado al Cártel 22 inició su carrera de lucha en contra de la educación pública que imparte el Estado, con el manido argumento de implantar una educación crítica y popular y abandonar las aulas en pos de la protesta callejera, el rezago educativo afloró. Se viene arrastrando como un ente pernicioso, abominable e insuperable. Oaxaca arrastra hoy los estándares más preocupantes de atraso educativo a nivel nacional. Ello por supuesto, mantiene sin cuidado a los dirigentes y cabecillas del Cártel 22. Poco les importan los señalamientos de organismos como “Mexicanos Primero” u otros, que insisten en que más allá de la lucha por las demandas que impongan los dirigentes, el proceso enseñanza-aprendizaje no debe suspenderse. En efecto, han tomado ya como festejo anual, emplazar al gobierno los días primero y quince de mayo para entregar su pliego de peticiones a las autoridades, a sabiendas de que nada que competa a educación será resuelto en el ámbito estatal sino federal.
Los dirigentes, en este caso Eloy López Hernández y Genaro Martínez Morales, Secretario General y de Organización del Cártel 22, respectivamente, lo saben. Pero presionan por obtener dádivas y recursos millonarios, dejando entrever que pueden dejar los bloqueos y plantones, a cambio de algunos millones de pesos. Así operan estos hampones de la mal llamada “lucha social”. El método más eficaz para que ellos consigan sus propósitos es fastidiar al pueblo; provocar a la ciudadanía con sus abominables bloqueos, porque además están conscientes que desde 2006, el gobierno no se atreverá a desalojarlos: son intocables, condición que creemos no les será respetada ni cuando el que se asume presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, llegue a serlo. Los maestros pseudo democráticos tienen además el as debajo de la manga: su recurrente victimización. Nadie los puede tocar siquiera antes de que ya estén argumentando represión y se hagan presentes organismos de derechos humanos. Estos métodos les han funcionado de maravilla y sirven no solamente para obtener dádivas y recursos extraordinarios del erario público, sino además para que les descongelen sus cuentas millonarias sin investigación ni aplicación de la ley, como a cualquier ciudadano. Hoy, todo el mundo tiene a los maestros como un ente abominable, farsante, demagogo y acomodaticio.
Conciencia ciudadana
Las autoridades del municipio de Oaxaca de Juárez, han sido insistentes en sus llamados a que la ciudadanía tome conciencia de la situación del tiempo y no recurra a la sobada costumbre de dejar basura en las calles. Hace unos días en EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, se mostraron fotografías del estado que guardan algunas alcantarillas del sistema de agua potable y alcantarillado, repletas de desechos. Esta situación pone en riesgo a las viviendas o zonas que se encuentra cerca, ya que pueden tener situaciones de emergencia con la llegada de la temporada de lluvias que, como advierten los organismos meteorológicos, no serán las de antes, sino que llegarán decenas de huracanes y tormentas tropicales. En aquello que las autoridades locales han insistido es en que la ciudadanía utilice los camiones recolectores para depositar a diario los desechos que se generan y los mismos vayan a dar al tiradero municipal. No dejarlos en la calle de manera irresponsable, a sabiendas de que los mismos pueden ser el vehículo para la generación de fauna nociva y ser una especie de tapones para el desfogue del agua de lluvia. En el peor de los casos, las autoridades pueden imponer multas y sanciones administrativas a aquellos que durante la noche o la madrugada cometen estas fechorías.
Se apela pues a la conciencia ciudadana para mantener el bienestar común. No se trata de actuar con medidas punitivas o coercitivas, sino que todos tomemos conciencia de que las inundaciones a nada bueno llevan. En años anteriores han provocado serios problemas y pérdidas cuantiosas a las familias que son afectadas en su patrimonio. Es urgente pues continuar con los llamados a través de los medios de comunicación. No más basura en las calles; no más inconscientes que por no levantarse en la mañana a depositar sus desechos en el camión recolector los dejan en las esquinas, en las banquetas o en el arroyo vehicular, poniendo en riesgo a toda la comunidad. No se trata pues de aplicar medidas enérgicas, sino de hacer un llamado a la conciencia ciudadana a fin de que unidos todos, en un solo propósito, podamos hacer frente a los embates que nos tiene reservados esta temporada de lluvias que apenas asoma. Creemos que las autoridades han actuado con prudencia y demasiada indulgencia en contra de los irresponsables que siguen acudiendo a los métodos que hoy criticamos.

































