Aunque hay opiniones que coinciden en que los disturbios, balacera y violencia en la zona del Mercado de Abasto el lunes por la tarde, entre miembros de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y del Sindicato Libertad, fue con el avieso propósito de advertir al magisterio de bajarle en sus prácticas sobadas de atropellar los derechos de la ciudadanía, lo cierto es que ya es tiempo que el gobierno de Alejandro Murat vaya poniéndole un alto a la impunidad que se vive en el sector del transporte concesionado. No se puede concebir que el enfrentamiento entre grupos adversarios haya generado tanta violencia. Taxis volcados, operadores heridos, un clima de terror entre transeúntes y mercaderes, etc., fue el saldo de este conato de violencia. Desde hace mucho y en diversos segmentos de este diario hemos insistido en que nadie está por encima de la ley, por tanto, es menester aplicarla a la brevedad posible en contra de los dirigentes, que son los instigadores de zafarranchos como el que mencionamos líneas arriba. Es constante el desafío a las autoridades y al Estado de Derecho. No es algo casual o fortuito. Los capos que se escudan en el transporte no necesariamente pelean por rutas, sino por temas mucho más rentables.
A la ciudadanía le ha quedado claro que existe una excesiva tolerancia de parte de las autoridades para con dirigentes y grupos. Que se trata de grupos delictivos que son capaces de incendiar la ciudad y crear un ambiente de caos y zozobra. Por tanto, el Estado que es garante de la vida y la salvaguarda de los derechos ciudadanos no debe permitirlo. No se justifica que la ciudadanía esté hoy acotada por todos lados: por uno, el magisterio que ya invadió las calles de la ciudad, incluso hasta el Periférico, con su abominable plantón representativo y, por el otro lado, los transportistas dirimiendo sus diferencias a balazos en la zona del Mercado de Abasto. Muchos nos preguntamos: ¿entonces para qué carajo están las corporaciones policiales? ¿Por qué no se les aplica la ley a los dirigentes que están perfectamente identificados? Los sindicatos que controlan el transporte concesionado en la entidad, cada vez resultan más violentos, precisamente porque las autoridades se han mostrado demasiado indulgentes con ellos. Por los motivos que haya sido el enfrentamiento, nada justifica poner el riesgo la vida del ciudadano inocente que acude a sus actividades sin percatarse del encono que hay en este conflictivo sector.
S-22: Serias afectaciones
Por fortuna, un importante porcentaje de maestros –cifras oficiales hablan del 90 por ciento- en activo, desoyó la convocatoria de los dirigentes de la Sección 22 para unirse al paro. Padres y madres de familia conscientes de las gravísimas afectaciones que se han dado desde hace 38 años en la educación de sus hijos, simplemente exigieron a los mentores y a sus hijos cumplir con su tarea diaria. Esto demuestra que aunque el llamado Cártel 22 asuma siempre y trate de espantar con el petate del muerto de que cuenta con el apoyo de los 83 mil maestros, lo cierto es que ello es un vulgar espejismo. Sólo cuenta con unos cuantos incondicionales a los que les ofrece el oro y el moro y actúan de manera incondicional. A este grupúsculo no le importa la educación, mucho menos contribuir a abatir el rezago educativo. Son radicales que sin ideas modernas de la lucha popular, están anclados en viejas teorías, en las que sólo se busca depredar, sin rumbo, sin un plan político de acción. De esta basura es de la que echa mano el Cártel 22. Ya se vio el lunes durante la marcha. A la cabeza de la misma iba el ex presidiario Adán Mejía, dirigente de la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL), quien estuvo preso por haber dañado el sistema de video-vigilancia de la capital y Marcelino Coache Verano, un caricaturesco personaje, que encabeza uno de los sindicatos del gobierno municipal.
El magisterio oaxaqueño afiliado a la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha devenido en las dos últimas décadas un mal público. El plantón en el Centro Histórico que se pretende expandir hasta el Periférico con el avieso propósito de los dirigentes de simular una gran participación, tiene como propósito seguir afectando la economía y la salud de los oaxaqueños. Esta escalada no está dirigida a afectar al gobierno de Alejandro Murat ni mucho menos hacerle mella a la Federación. No. Está encaminado a provocar a la sociedad. Es al pueblo a quien afectan los mentores y es evidente que el movimiento nada tiene que ver con la Reforma Educativa o la reinstalación de la mesa de diálogo sino de enrarecer el clima electoral y crear un ambiente de crispación como lo han hecho en años anteriores. A los oaxaqueños ya no nos engañan, ya no nos sorprenden. Operan como sicarios electorales. Así de simple. He ahí su juego al descubierto que a todos nos ha quedado claro.

































