El transporte público urbano se ha convertido en un verdadero riesgo para los peatones y para todo ciudadano. En lo que va del año, como parte de los saldos negativos, se han registrado 45 percances y nueve personas atropelladas.
El comandante de la Policía Vial Estatal, Octavio Rodríguez Castillo se ha visto rebasado e incluso los agentes viales ya no realizan los patrullajes y guardias en los importantes cruces y con mayor riesgo de la ciudad.
Para el representante de la Coordinadora de Colonias Unidas, Arnulfo Cano, lamentó que no se tenga “mano dura” contra los choferes del transporte público urbano, exponen a los usuarios al manejar con imprudencia y sin la debida capacitación. “¡Son unos cafres!”, asentó.
“Cuantos jóvenes vemos hoy en día conduciendo un autobús, cuando no tienen la experiencia y no asisten a una escuela de manejo”, señaló.
Asimismo, el principal problema que se ha detectado, es que muchos de estos jóvenes que hoy manejan un autobús urbano, empezaron como cobradores y como vieron que medio podían ahora ya hasta conducen, pero sin la debida experiencia.
Por su parte, Carlos Zarate Benítez, representante del movimiento por el buen vivir, exigió a la Policía Vial y Municipal poner mano dura en contra de los transportistas y sancionar a todas aquellas personas que no cumplan con el reglamento para poder conducir una unidad de motor.
Lo anterior es con la finalidad de frenar los accidentes, por jóvenes inexpertos que se atreven a manejar un autobús exponiendo la seguridad y vida de miles de usuarios que diariamente utilizan ese medio de transporte.
“No se puede seguir permitiendo más estela de sangre y personas lesionadas, todo porque los responsables de la vialidad están coludidos con los propietarios de las unidades del transporte urbano”, puntualizó.







































