La mañana del 2 de noviembre de 2006, mientras en Oaxaca se conmemoraba el Día de Muertos, las calles de la capital se convirtieron en escenario de uno de los enfrentamientos más intensos del conflicto social de aquel año. Miles de personas salieron a defender Radio Universidad y las barricadas que todavía permanecían en distintos puntos de la ciudad, ante el avance de la Policía Federal Preventiva (PFP).
Lo que comenzó como un operativo para retirar los últimos bloqueos instalados por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) terminó en una batalla campal que se prolongó durante aproximadamente siete horas. Al final de la jornada, los agentes federales se replegaron y regresaron a su base en el Parque del Amor, mientras los manifestantes celebraban lo que después sería recordado como la “Victoria de Todos los Santos”.
Aquel episodio no fue un enfrentamiento aislado. Ocurrió en medio de una profunda crisis política y social que mantenía a Oaxaca bajo tensión, con calles ocupadas, barricadas, protestas y una disputa por los espacios públicos y los medios de comunicación.
EL OPERATIVO FEDERAL COMENZÓ EN CINCO SEÑORES
Eran aproximadamente las 7:30 horas cuando un contingente de elementos de la PFP llegó a la barricada del crucero de Cinco Señores, donde todavía permanecían vehículos atravesados, llantas, piedras y otros objetos utilizados para bloquear la circulación.
Los uniformados avanzaron respaldados por maquinaria pesada y camiones de volteo, con los que comenzaron a retirar los obstáculos. La operación continuó sobre avenida Universidad, hasta llegar a las inmediaciones de Radio Universidad, cerca de la calle 21 de Marzo.
En un primer momento, el avance se realizó sin mayores complicaciones. Sin embargo, minutos después comenzaron a concentrarse simpatizantes de la APPO, ante el temor de que las fuerzas federales intentaran ocupar las instalaciones de la emisora universitaria.
La tensión aumentó rápidamente. Desde Radio Universidad, Gustavo Adolfo López Ortega, entonces coordinador de la Comisión de Seguridad de la APPO, junto con la doctora Bertha Elena Muñoz Mier, “Doctora Escopeta”, llamaron a la población a defender la estación.
La convocatoria encontró respuesta entre estudiantes, profesores, trabajadores, habitantes de colonias, campesinos y personas que participaban en las barricadas. En cuestión de minutos, los alrededores de avenida Universidad se llenaron de manifestantes.
RADIO UNIVERSIDAD, EL PUNTO QUE ENCENDIÓ LA BATALLA
La posibilidad de perder el control de Radio Universidad representaba un momento especialmente delicado para el movimiento social. Durante el conflicto, la emisora se había convertido en un espacio fundamental para difundir información, convocatorias y mensajes dirigidos a la población movilizada.
Los policías federales, respaldados por elementos de la Policía Militar, comenzaron a lanzar gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. La respuesta de los manifestantes fue inmediata, contundente y el enfrentamiento escaló.
Piedras, petardos, bombas molotov y tanques de gas encendidos fueron utilizados por los integrantes de la APPO, mientras los uniformados recurrían a gases lacrimógenos, tanquetas y helicópteros para intentar recuperar el control de la zona.
La confrontación dejó escenas de violencia que marcaron la memoria de quienes estuvieron presentes. Los gritos de protesta se mezclaban con las detonaciones, el humo y las carreras de quienes intentaban protegerse de los proyectiles y de los efectos de los gases.
Entre las consignas que resonaban en las calles destacaban:
«¡El pueblo unido, jamás será vencido!» y «¡Ni con tanques, ni metralla al pueblo se le calla!».
SIETE HORAS DE ENFRENTAMIENTOS Y UN REPLIEGUE FEDERAL
Uno de los momentos más tensos ocurrió en la esquina de 21 de Marzo y avenida Universidad, donde se concentraron los enfrentamientos más intensos.
Entre las escenas que quedaron registradas en los relatos de aquella jornada destaca la de un joven que utilizó una vieja puerta como escudo para acercarse a las filas policiales y enfrentar el avance de los uniformados.
La resistencia también se extendió hacia otros puntos. Cerca de las 14:00 horas, una tanqueta y más de 50 policías avanzaron por Prolongación de La Noria, en dirección a la calle Plan de Ayala, en un intento por rodear a los manifestantes.
Sin embargo, la movilización popular impidió que consiguieran su objetivo. Pese al uso de chorros de agua con sustancias químicas y gases lacrimógenos, los agentes terminaron retrocediendo nuevamente hacia avenida Universidad.
La superioridad numérica de los manifestantes y la resistencia organizada durante varias horas obligaron a las fuerzas federales a abandonar el avance.
Alrededor de las 15:00 horas, los policías se retiraron hacia su base, instalada en el Parque del Amor. La jornada dejó decenas de personas heridas e intoxicadas, de acuerdo con las crónicas de aquellos acontecimientos.
«¡SÍ SE PUDO!»: LA CELEBRACIÓN DE LA APPO
Tras el repliegue policial, miles de personas se concentraron en el crucero de Cinco Señores para celebrar el resultado del enfrentamiento.
Las consignas de resistencia fueron sustituidas por gritos de victoria. «¡Sí se pudo!» y «¡El pueblo unido, jamás será vencido!» se escuchaban entre la multitud que ocupó nuevamente las calles.
Aquel 2 de noviembre quedó identificado dentro de la memoria del movimiento social como la “Victoria de Todos los Santos”, una denominación que sintetizó el significado que la APPO atribuyó a la retirada de las fuerzas federales.
DOS DÉCADAS DESPUÉS, UNA JORNADA QUE SIGUE MARCANDO A OAXACA
A 20 años de distancia, la batalla de Cinco Señores representa uno de los episodios más significativos del conflicto social de 2006. No solamente por la magnitud de la movilización, sino por lo que evidenció sobre la confrontación entre el Estado y un movimiento ciudadano que había tomado las calles de la capital oaxaqueña.
La jornada también obliga a mirar críticamente el costo humano de aquella confrontación. El uso de gases, proyectiles y otros mecanismos de dispersión, así como la respuesta violenta de algunos manifestantes, reflejaron el nivel de polarización y el deterioro de las condiciones para resolver el conflicto por vías pacíficas.
La defensa de Radio Universidad se convirtió en un símbolo de resistencia para la APPO, pero detrás de las consignas y de la celebración quedaron personas heridas, comunidades enfrentadas y una ciudad profundamente dividida.
El 2 de noviembre de 2006 no fue solamente el día en que la Policía Federal se retiró de Cinco Señores. Fue una jornada que dejó huella en la historia reciente de Oaxaca y que, dos décadas después, sigue alimentando la memoria colectiva sobre la resistencia, la represión y los costos de un conflicto que transformó la vida pública del estado.






































