Desde el taller La Garrapata de la Oveja, el artista Rolando Martínez y otros de sus compañeros mantienen la tradición de la cartonería, a través de la cual se suelen elaborar esqueletos y otras figuras decorativas como las de Todos Santos o Día de Muertos.
Para estas festividades, el equipo se ha dedicado los últimos cuatro meses a la elaboración de las catrinas, esqueletos y máscaras que son parte de la tradición, incluidas las Muerteadas.
Martínez cuenta que, aunque el oficio y la tradición se mantienen, también enfrentan retos ante la producción industrial que simula este tipo de trabajos, pero que no son tradicionales ni de calidad.
En esta ocasión, una de las obras del taller es una catrina de casi 5 metros de altura, en la que no sólo retoman la figura popularizada del artista José Guadalupe Posadas, sino que también incluyen elementos de la tradición oaxaqueña como los textiles.

Otras piezas del taller son máscaras de gran formato que les solicitaron para exponer en el Parque Primavera, en la capital oaxaqueña.
“Ahorita, por la temporada, estamos haciendo cartonería, algo que hemos hecho por muchos años, pero el taller se dedica al arte contemporáneo en sus diferentes etapas o visiones”, cuenta Martínez sobre el taller y el colectivo de artistas que actualmente integran, entre otros, Alfonso Barranco, Rodrigo Yépez, Bayrol Jiménez y Rolando Martínez.
Desde la agencia municipal de Pueblo Nuevo, en la capital oaxaqueña, Martínez y sus compañeros apresuran el trabajo que en estos días seguramente se verá en diversos espacios de la ciudad de Oaxaca y alrededores, ya sea en lugares públicos o privados.
Pero también trabajan en las máscaras que lucirán participantes de las tradicionales Muerteadas del valle eteco, una actividad en la que se han involucrado por varios años.

Entre sus obras están las catarinas y catrines monumentales. “Nos interesa mucho que la parte popular se integre al arte contemporáneo”, detalla Rolando sobre cómo cada pieza u obra mezcla ambos ámbitos, pero que también requieren de mucho tiempo, esfuerzo y dinero.
“No estamos compitiendo con las cosas que son de importación o mucho más económicas. Estamos trabajando en la cartonería y tratando de rescatar o preservar esto”, expresa.
Rolando cuenta que quienes adquieren o solicitan las piezas de cartonería al taller son oaxaqueños, principalmente del valle eteco. “La gente local invierte muchos recursos en esta tradición de Día de Muertos, que es una fiesta muy grande y que finalmente la hace la gente. La gente es la que invierte en sus trajes, en sus máscaras, en sus decoraciones, y es importante saber esto, que la fiesta la hace la gente”.
Así como las poblaciones del valle eteco son en donde adquieren sus obras, Rolando explica que en la ciudad de Oaxaca ha sido un coleccionista de sus obras, quien incluso las ha compartido para el disfrute público en el barrio de Jalatlaco.








































