El arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, lamentó que por la falta de capacidad para amar y perdonar haya tantos conflictos en el estado, principalmente los de tipo agrario.
“Si supiéramos amar y perdonar de corazón, no habría tantos conflictos en Oaxaca. ¡Cuánto odio hay en nuestros pueblos que se enfrentan, que se matan por un pedazo de tierra! ¿Quién es el dueño? Dios es el dueño y nosotros nos peleamos, en lugar de decirle a Dios: me has bendecido con esto, has puesto bajo mi cuidado esto, lo voy a cuidar, pero también voy a cuidar a mi hermano y no le voy a causar ningún daño, porque es lo que quieres tú, que lo trate con amor”, expresó durante la misa del mediodía en la catedral de Oaxaca.
Tristemente, dijo, hay lugares en que no se tratan con amor. “Y duele; no han querido entender. Pelearse un día y otro día es ir sembrando sólo venganza. No sembramos la semilla del amor y del perdón no se siembra”.
En su mensaje ante cientos de feligreses locales y visitantes, el arzobispo señaló que como sociedad nos hemos cerrado al amor, al perdón, a la misericordia, a la compasión y a habitar este mundo en santa paz. “¿Por qué? No entiendo”, apuntó.
En su mensaje dominical, monseñor reflexionó sobre la capacidad de las personas para amar y para aprender a perdonar. Esto último como algo necesario para ser perdonados también por Dios.
“Que en ese corazón suyo estén todos siendo amados y si le cuesta un poco o un mucho de trabajo amar a alguien, dígale a nuestro señor, y sin perder la memoria: Señor, tú siempre me has amado, tú me has perdonado en todo momento, dame la gracia que siento no tener para perdonar a mi hermano”.
Celebran al arzobispo
Al finalizar la misa del mediodía, la feligresía también celebró el cumpleaños del arzobispo, que será el próximo 16 de septiembre.
Con la entonación de las tradicionales mañanitas, también agradecieron por su vida y por su guía para la iglesia católica en Oaxaca.
Previamente, en su reflexión dominical, monseñor había agradecido a Dios porque en los 13 años que lleva recorriendo Oaxaca, primero en la Diócesis de Puerto Escondido y después en la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, ni una sola persona lo ha ofendido.
“Doy gracias a Dios por ello. Me han tratado con amor, con mucho amor. Que Dios sea bendecido y, con esto descubro que usted es capaz de amar, pero le invito a que ame a toda persona”.








































