Sin nuevos impuestos y sin aumentos a las gasolinas. Esa fue una de las principales promesas lanzadas por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al presentar los primeros lineamientos del Paquete Económico 2027, un proyecto que, según el Gobierno federal, busca proteger el bolsillo de las familias y aumentar la inversión en sectores prioritarios.
Desde Palacio Nacional, durante su conferencia matutina, la mandataria federal aseguró que el próximo año no habrá nuevos gravámenes para la población y que se mantendrán los estímulos a los combustibles si las condiciones internacionales presionan al alza los precios del petróleo.
“No hay nuevos impuestos para la gente, no hay gasolinazos”, afirmó.
El anuncio coloca el precio de los combustibles entre los principales compromisos políticos del Gobierno federal para 2027, aunque su cumplimiento dependerá también del comportamiento del mercado internacional del petróleo y de las medidas fiscales que se apliquen durante el año.
Pero que no haya nuevos impuestos no significa que el Gobierno no busque aumentar la recaudación.
La estrategia planteada por Hacienda consiste, entre otras medidas, en cerrar espacios a la evasión y elusión fiscal, así como combatir el uso de empresas dedicadas a la facturación falsa.
QUIEREN RECAUDAR MÁS SIN SUBIR LOS IMPUESTOS
El secretario de Hacienda planteó modificaciones a la Ley del Impuesto sobre la Renta para fortalecer la recaudación y, según explicó, “fortalecer la equidad tributaria”.
El objetivo será endurecer los mecanismos contra la evasión y la elusión fiscal y cerrar el paso a las llamadas empresas factureras utilizadas para acreditar deducciones.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, también adelantó que el Paquete Económico incluirá medidas adicionales contra quienes evaden impuestos y contra las empresas que recurren a esquemas de facturación falsa.
La apuesta resulta políticamente distinta a una reforma que eleve tasas: el Gobierno busca obtener mayores ingresos haciendo más eficiente la fiscalización.
El punto de fondo será determinar cuánto dinero adicional espera recaudar y si las nuevas medidas tendrán capacidad suficiente para compensar el limitado crecimiento de los ingresos presupuestarios.
HACIENDA PREVÉ CRECIMIENTO DE HASTA 2.5%
El escenario macroeconómico presentado por Hacienda contempla un crecimiento real de entre 1.5 y 2.5 por ciento para 2027.
Para 2026, la dependencia estima un crecimiento de entre 1 y 2.5 por ciento.
Hacienda recordó que durante el segundo trimestre de 2026 el Producto Interno Bruto creció 1.9 por ciento anual, lo que representó, según el planteamiento oficial, el mayor avance trimestral desde el primer trimestre de 2022.
El dato permite al Gobierno defender que la economía mantiene capacidad de expansión, aunque el rango previsto para 2027 continúa mostrando un escenario de crecimiento moderado.
Ahí aparece una de las principales interrogantes del presupuesto: si la economía crece poco, el Gobierno tendrá menos espacio para elevar sus ingresos de manera natural.
DÉFICIT DE 3.9%: EL GRAN RETO FISCAL
Hacienda proyecta para 2027 un déficit equivalente a 3.9 por ciento del PIB.
La dependencia sostiene que esta cifra permitirá preservar la sostenibilidad de la deuda en el mediano plazo y mantener el déficit por debajo de los niveles observados en otras economías emergentes de América Latina.
El Gobierno plantea una consolidación fiscal gradual, pero al mismo tiempo busca mantener el gasto en bienestar e incrementar los recursos para sectores prioritarios.
Ese equilibrio será uno de los principales puntos de discusión en el Congreso.
Reducir el déficit implica ajustar las cuentas públicas. Pero hacerlo sin tocar inversión, salud, educación o programas sociales requiere mayores ingresos o una reducción de otros componentes del gasto.
SALUD RECIBIRÁ 1.1 BILLONES DE PESOS
Uno de los sectores que el Gobierno coloca como prioridad es la salud.
Para 2027 se contempla un presupuesto de aproximadamente 1.1 billones de pesos, un incremento de 10.9 por ciento respecto de 2026.
Hacienda adelantó que el próximo año continuará la implementación del llamado Servicio Universal de Salud.
Dentro de este proyecto se contempla instalar más de 12 mil consultorios en 24 estados que forman parte del IMSS-Bienestar.
El reto, más allá del incremento presupuestal, será convertir esos recursos en infraestructura, médicos, medicamentos y servicios efectivos para la población.
EDUCACIÓN: 1.3 BILLONES Y MÁS INVERSIÓN
Para educación se plantean aproximadamente 1.3 billones de pesos, con un aumento superior al 7 por ciento.
Los recursos estarán destinados, entre otros rubros, a la construcción y rehabilitación de planteles de educación básica y media superior.
Sheinbaum también destacó incrementos para educación y ciencia:
“Más del 10% en educación, 10.7%, incluye todos los niveles educativos. 13% de aumento en ciencia, 11.3% de aumento en salud”.
La diferencia entre las cifras expuestas por la Presidenta y el desglose informado por Hacienda hace necesario revisar el proyecto completo para determinar con precisión qué conceptos contempla cada incremento y cuál será su impacto real después de considerar inflación.
INFRAESTRUCTURA: 2.6% DEL PIB
La inversión en infraestructura será otro de los pilares del Paquete Económico.
Hacienda prevé destinar recursos equivalentes a 2.6 por ciento del PIB durante 2027 al Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar.
La intención es conectar regiones, mejorar servicios y fortalecer la capacidad productiva.
Este punto será especialmente importante para determinar si la consolidación fiscal se realizará sin sacrificar proyectos de infraestructura.
Especialistas han advertido que uno de los riesgos recurrentes de los ajustes presupuestales es que la inversión pública termine funcionando como variable de recorte.
PEMEX DEBERÁ GENERAR SUPERÁVIT
Petróleos Mexicanos también aparece dentro de la estrategia para fortalecer las finanzas públicas.
El Gobierno plantea que Pemex alcance un superávit financiero de 95 mil millones de pesos en 2027.
El objetivo es fortalecer la posición financiera de la empresa y reducir gradualmente su endeudamiento.
La meta adquiere relevancia porque Pemex continúa representando uno de los principales retos financieros del Estado mexicano.
A esto se suma el compromiso presidencial de evitar aumentos en los precios de los combustibles cuando las condiciones internacionales presionen al alza.
“NO HAY GASOLINAZOS”, DICE SHEINBAUM
La Presidenta aseguró que se mantendrán los incentivos a las gasolinas y al diésel cuando sea necesario.
“Se mantiene si es necesario por si sigue creciendo los precios del petróleo, todos los incentivos para que no aumente el precio de la gasolina y del diésel”, explicó.
La estrategia busca amortiguar el impacto de los precios internacionales del petróleo sobre los consumidores mexicanos.
Sin embargo, mantener los precios de los combustibles mediante estímulos puede tener un costo para las finanzas públicas.
Por ello, uno de los factores que deberá vigilarse durante 2027 será el comportamiento del precio internacional del crudo.
SALARIOS DEL ESTADO, TAMBIÉN GARANTIZADOS
Sheinbaum aseguró además que el presupuesto contemplará los recursos necesarios para los trabajadores del Gobierno federal.
La garantía, dijo, incluye a trabajadores de organismos autónomos y órganos jurisdiccionales.
“Está garantizado su presupuesto, y el salario y el aumento por encima de la inflación de los trabajadores del Estado. Eso está garantizado”, sostuvo.
El compromiso significa que los incrementos salariales deberán ubicarse por encima de la inflación, lo que añade presión al gasto corriente en un escenario donde el Gobierno pretende avanzar en la consolidación fiscal.
LOS ANALISTAS VEN UN ESCENARIO MÁS COMPLICADO
Las estimaciones de especialistas introducen una dosis de cautela frente al optimismo oficial.
Janneth Quiroz, directora de análisis de Monex, estima que la economía mexicana crecerá alrededor de 1.8 por ciento en 2027, por debajo del escenario más favorable planteado por Hacienda.
También proyecta una inflación de entre 3.5 y 4 por ciento, mientras que el supuesto oficial podría ubicarse en 3 por ciento.
Para el tipo de cambio, su previsión apunta a un cierre de entre 17.85 y 17.90 pesos por dólar, por debajo de los 18.60 pesos contemplados en los Precriterios.
En cuanto a las tasas de interés, anticipa que el Banco de México podría mantener su tasa de referencia en 6.50 por ciento durante 2027, sin nuevos recortes.
INGRESOS CASI ESTANCADOS Y MENOS GASTO
Judith Senyacen Méndez, directora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, plantea otro foco de preocupación.
La especialista estima que los ingresos presupuestarios prácticamente permanecerían estancados en alrededor de 22.5 por ciento del PIB.
Al mismo tiempo, calcula que el gasto público pasaría de 26.1 a 25.4 por ciento del PIB entre 2026 y 2027.
El Gobierno tendría así que realizar un ajuste de aproximadamente siete décimas del PIB.
Y ahí está uno de los riesgos centrales: que el esfuerzo por reducir el déficit termine recayendo nuevamente sobre la inversión pública.
EL DILEMA: AJUSTAR SIN FRENAR EL CRECIMIENTO
El Paquete Económico 2027 enfrenta una contradicción difícil de resolver.
El Gobierno quiere reducir el déficit, pero también pretende invertir más en infraestructura, salud, educación y ciencia. Quiere mantener programas sociales y aumentar salarios por encima de la inflación, pero no contempla nuevos impuestos.
Y, al mismo tiempo, la economía crecería a un ritmo moderado.
Los analistas coinciden en que la consolidación fiscal será uno de los mayores desafíos del próximo año: ajustar las cuentas sin frenar la inversión ni debilitar las fuentes de crecimiento.
Sheinbaum ha adelantado que la consolidación será gradual y que no se reducirá el gasto destinado al bienestar, la salud, educación e inversión pública.
Incluso, la mandataria no descartó la posibilidad de ampliar algunos programas sociales.
El problema es que un mayor gasto social en un contexto de ingresos limitados reduce todavía más el margen de maniobra fiscal.
EL CONGRESO TENDRÁ LA ÚLTIMA PALABRA
La entrega del Paquete Económico apenas abre la discusión.
Ahora corresponderá a la Cámara de Diputados analizar los criterios económicos, la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos, revisar las proyecciones y determinar si las cuentas planteadas por Hacienda resultan sostenibles.
La documentación entregada el 8 de septiembre ya se encuentra incorporada al proceso legislativo de la Cámara de Diputados, que comenzó el análisis del paquete para el ejercicio fiscal 2027.
El Gobierno federal ha presentado una ruta basada en tres grandes compromisos: no aumentar impuestos, evitar incrementos en las gasolinas y mantener la inversión social.
Pero las cifras muestran que el margen no es amplio.
Con un déficit proyectado de 3.9 por ciento del PIB, ingresos con poco crecimiento y una economía que podría avanzar apenas 1.8 por ciento según algunas previsiones privadas, el Paquete Económico 2027 será mucho más que una discusión de números.
Será una prueba para determinar si el Gobierno puede cumplir sus promesas sociales, fortalecer la inversión y al mismo tiempo ordenar las finanzas públicas sin recurrir a nuevos impuestos.










































