INSISTO, nos están vendiendo una fantasía económica. El gobierno guinda nos hace creer que tener más billetes en la cartera (por el reparto de pensiones, becas, etcétera) es sinónimo de riqueza, cuando en realidad es el síntoma de una fiebre inflacionaria. Cuando el dinero fluye NO porque la gente esté produciendo más, exportando más o innovando, sino por decreto (alza de salarios engañosa) y por los programas sociales, el resultado inevitable es el encarecimiento de la vida.
CIERTO que los salarios mínimos por decreto no son la única ni la principal causa si van acompañados de ganancias de productividad, pero cuando crecen artificialmente a la par de un gasto gubernamental desbocado financiado con deuda y transferencias directas masivas, el efecto es el mismo: “mucho dinero persiguiendo a pocos productos”.
¿Acaso usted no se ha preguntado por qué el alza de precios está incontrolable? Seguramente ha notado el precio de la fruta, de la carne, cualquier cosa, lo más elemental se vuelve cada día más caro.
A ESTO se le suma una cifra alarmante: endeudar al país como nunca (durante casi 200 años y hasta el cierre de 2018, a México le tomó acumular una deuda pública de aproximadamente 10.5 billones de pesos, pero tras los gobiernos de Morena esa cifra escaló a más del doble, véase Escaparate Político del 06 de noviembre de 2025). Esa deuda no se está usando para construir infraestructura productiva que genere riqueza a futuro, sino para tapar hoy agujeros y repartir efectivo. ¿El resultado? Más demanda artificial, menos capacidad de oferta y precios por las nubes.
ESTE ES EL LIBRETO exacto que ya vimos en tragedias económicas cercanas como la de Venezuela: se cree que imprimir dinero o endeudarse infinitamente es un acto de justicia social, cuando en realidad es el boleto directo a la pérdida de poder adquisitivo y a una inflación devastadora. El golpe final siempre se lo llevan los que menos tienen, porque el dinero cada vez alcanza para menos.
NO PODEMOS seguir viviendo en esta burbuja artificial. Urge exigir un cambio de rumbo: un modelo que apueste por la productividad real, por apoyar a quienes generan empleos y por frenar el endeudamiento irresponsable antes de que la realidad nos alcance. Ese viraje NO vendrá de los políticos, tendrá que venir de la ciudadanía… votando por un partido DISTINTO a morena.
YA VIMOS que el guinda NO cambió la seguridad del país -ahora HASTA viajar en autobús es un riesgo porque hasta los asaltos se extienden a estas unidades en todas las carreteras, incluidas las de cuota como en la “súper” carretera a Puebla-; tampoco mejoró en nada, sino que empeoró el sistema de salud pública.
SI BAJARON los homicidios, esto sirve de poco si por otro lado se elevaron las desapariciones; de acuerdo con la Red Lupa, el número de personas desaparecidas este año ya rebasó la cifra de 135 mil, un indicador trágico que continúa en ascenso.
MIENTRAS tanto las calles y las carreteras siguen igual de destrozadas que antes, la inseguridad en las ciudades no cambió, la policía sigue siendo tan dañina como los criminales, los servicios públicos siguen tan deplorables como siempre, la gasolina más cara que nunca, en fin.
CIERTO que el reparto de dinero fluye, pero esto está pulverizando el poder adquisitivo y aumentando la deuda del país; solo el voto antimorena puede, al menos, detener este desastre. Hay que repensar el voto.
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