Lo que por años operó como una poderosa organización gremial en las carreteras y calles de Oaxaca, terminó por confirmarse como una estructura delictiva de alta peligrosidad. Un megaoperativo coordinado cobró la captura de 20 presuntos integrantes de la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO), un grupo que mutó del control de mototaxis y camiones de carga al control de negocios ilícitos mediante la violencia.
Tras la ejecución de 14 cateos simultáneos en diferentes puntos estratégicos de la zona metropolitana, las autoridades estatales y federales descabezaron a esta célula. El fiscal general del estado, Bernardo Rodríguez Alamilla, reconoció que el golpe no está cerrado y que van por más implicados, confirmando que la agrupación operaba redes de extorsión, cobro de piso, narcomenudeo y sicariato.
DEL VOLANTE A LAS ARMAS: EL NEGOCIO DEL TERROR
La caída de la ASAEO pone al descubierto un secreto a voces en la entidad: cómo los sindicatos de transportistas se convirtieron en mafias organizadas. De acuerdo con las indagatorias ministeriales, esta organización utilizó su base de choferes y concesiones como un escudo social y operativo para sitiar a comerciantes y transportistas independientes.
Quienes no se alineaban a sus cuotas económicas eran víctimas de golpizas, amenazas de muerte o ejecuciones. Además de la extorsión sistemática, la Fiscalía identificó que la organización controlaba redes de distribución de droga al menudeo y operaba de manera agresiva el esquema de préstamos usureros conocido como “gota a gota”, cobrando intereses impagables bajo amenazas con armas de fuego. El fiscal advirtió que el expediente sigue abierto y que las líneas de investigación ya alcanzan a otros sindicatos que operan bajo el mismo esquema criminal.
FUNCIONARIAS TRAS LAS REJAS Y MANDOS A UN CEFERESO

La peligrosidad y la capacidad de movilización de este grupo obligó a las corporaciones de seguridad a implementar traslados relámpago durante la madrugada del miércoles 02 de septiembre, buscando evitar posibles bloqueos o intentos de rescate. Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, la secretaria general de la ASAEO, Sharon Italina C.H., junto a la regidora de Educación y Ecología de San Antonio de la Cal, Erika S.M.M., fueron recluidas en el Centro Penitenciario Femenil de San Francisco Tanivet, en Tlacolula de Matamoros, imputadas directamente por el delito de extorsión.
Paralelamente, un convoy blindado trasladó al aeropuerto a siete de los principales operadores varones de la organización para ser recluidos en el CEFERESO Número 12 en Guanajuato, un penal de máxima seguridad. Entre los delincuentes enviados fuera del estado destacan José A.G.F., alias “El Melón”; Hugo A.G.O., alias “El Quechulpa”; Erick M.C., alias “El Panda”; H.M.B. o Joel, alias “El Chompo”; Oscar A.S.R., alias “El Cangrejo”; Julián C.S., alias “El Gordo” y Oscar A.G.A.
ASFIXIABAN A LOS COMERCIANTES DEL MERCADO DE ABASTO
La investigación que terminó por hundir a la cúpula de la ASAEO se derivó de las denuncias de locatarios del Mercado de Abasto de la capital oaxaqueña. Se comprobó que este grupo mantenía asfixiados a los comerciantes locales, exigiéndoles cuotas semanales exorbitantes a cambio de “protección” y de permitirles descargar su mercancía.
La captura y el traslado de estos líderes pretende dar un respiro al sector comercial más grande del estado, mientras las fuerzas federales encabezadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, bajo el mando de Omar García Harfuch, mantienen el despliegue en la zona para evitar que segundas líneas del sindicato intenten reactivar el negocio del cobro de piso.






































