En los primeros años de vida, el cerebro de los niños atraviesa una etapa de desarrollo acelerado en áreas clave como el lenguaje, la atención y la autorregulación emocional. En este periodo fundamental, el uso cada vez más temprano de dispositivos electrónicos abre una interrogante: ¿cómo impacta realmente la tecnología en la infancia temprana?
De acuerdo con la Dra. Mónica Ancira Moreno, responsable del Observatorio Materno Infantil de la Universidad Iberoamericana, el debate no debe centrarse únicamente en si el celular es positivo o negativo. La clave está en analizar la edad de inicio, el tiempo de exposición, los contenidos y, sobre todo, las actividades esenciales que las pantallas están desplazando.
LA INTERACCIÓN HUMANA: UN FACTOR INSUSTITUIBLE PARA EL LENGUAJE
Ninguna aplicación ni video educativo puede sustituir la riqueza de la convivencia real. El aprendizaje infantil depende de las respuestas humanas, el contacto visual, las expresiones faciales y el diálogo directo.
- Desarrollo del habla: Para aprender a hablar, los niños necesitan reciprocidad. Escuchar palabras en una pantalla no basta; se requiere un intercambio constante con cuidadores y familiares.
- Juego y exploración: El tiempo frente a dispositivos resta espacio al juego activo y a la interacción social, procesos donde los menores observan, experimentan y reciben retroalimentación del mundo real.
IMPACTO EN EL SUEÑO, LA CONDUCTA Y LA SALUD FÍSICA
El uso de pantallas a corta edad también genera consecuencias directas en el bienestar diario de los infantes:
- Trastornos del sueño: La exposición a dispositivos (especialmente antes de dormir) reduce la calidad y cantidad de horas de descanso. Entre los 2 y 3 años, la falta de sueño o la ausencia de siestas afecta la atención, el aprendizaje y la gestión de emociones.
- Baja tolerancia a la frustración: Usar el teléfono como herramienta para calmar berrinches o aburrimiento impide que los niños desarrollen mecanismos propios de autorregulación emocional y creatividad.
- Sedentarismo y alimentación: El reemplazo del juego físico por el tiempo sedentario aumenta el riesgo de problemas metabólicos. Además, la publicidad de alimentos ultraprocesados favorece hábitos poco saludables.
RECOMENDACIONES SOBRE EL USO DE PANTALLAS POR EDAD
La especialista enfatiza que el principal riesgo de la tecnología radica en todo lo que el niño deja de hacer: dormir, moverse, explorar y convivir.
| Edad del menor | Tiempo de pantalla recomendado |
| Menores de 1 año | Cero contacto con pantallas. |
| De 2 a 4 años | Máximo 1 hora al día (tomada como límite orientativo, no como meta). |
Para proteger el desarrollo integral, la investigadora sugiere establecer momentos del día completamente libres de tecnología, promoviendo espacios donde la imaginación y la interacción humana sean la prioridad.











































