Luego de la realización de la asamblea comunitaria realizada este domingo, habitantes de San Lorenzo Cacaotepec rechazaron el proyecto carretero del Corredor Zapoteco (BinniZaa), ofrecido por el gobierno de Oaxaca, al considerar que su construcción podría afectar tierras de cultivo, patrimonio familiar y una de las principales fuentes de sustento económico de la comunidad.
San Lorenzo Cacaotepec forma parte de las aproximadamente 25 comunidades, entre cabeceras municipales y agencias, por donde está previsto el trazo del Corredor Zapoteco. El proyecto plantea una vía de alrededor de 70 kilómetros para unir la super carretera Federal 135D, en Soledad Etla, con la Federal 175, en San Martín Tilcajete, y posteriormente con la Federal 190, en San Jerónimo Tlacochahuaya.
La determinación coloca a esta población de los Valles Centrales en la lista de comunidades que han expresado inconformidad frente a una obra que los gobiernos estatal y federal presentan como una alternativa para mejorar la conectividad regional.
Para los habitantes, sin embargo, el desarrollo de infraestructura no puede significar la pérdida de terrenos productivos ni decisiones tomadas al margen de quienes poseen y trabajan esas tierras.
De acuerdo con el acta de asamblea en poder de EL IMPARCIAL, la comunidad rechazó por unanimidad el proyecto.
Según el documento, las autoridades no expusieron dictámenes de impacto ambiental social, de seguridad pública o medidas de mitigación por daños al ecosistema comunitario.
Al finalizar pretendieron irse sin firmar el acta de rechazo, pero fueron retenidos hasta que pusieron su firma y sello.
EL PRECIO DE LA TIERRA, OTRO PUNTO DE CONFLICTO
Uno de los principales desacuerdos surgidos durante la Asamblea está relacionado con la adquisición de los terrenos necesarios para liberar el derecho de vía.
Propietarios cuestionaron que las cantidades planteadas para la compra de sus predios correspondan realmente con su valor y plusvalía. El reclamo va más allá del precio comercial de una parcela: las familias sostienen que se trata de terrenos que actualmente generan alimentos e ingresos.
La preocupación es que una indemnización calculada únicamente por la superficie del terreno no contemple lo que representa perder una parcela productiva durante años.
Para los habitantes, vender sus tierras implicaría desprenderse de un patrimonio familiar y renunciar a una fuente permanente de sustento.
EXIGEN INFORMACIÓN Y CONSULTA
La oposición comunitaria ocurre después de que la presidenta municipal de San Lorenzo Cacaotepec, Ivonne Arisbeth Díaz Santiago, solicitara al Gobierno de Oaxaca información suficiente sobre el proyecto y una consulta previa, libre e informada antes de continuar con su desarrollo.
El Ayuntamiento incluso difundió en su Gaceta Oficial información presentada por Caminos Bienestar, así como el plano correspondiente al eje de trazo dentro del territorio municipal.
La exigencia de los habitantes apunta precisamente a que cualquier negociación sobre sus terrenos sea transparente y que la comunidad tenga capacidad real para decidir sobre las afectaciones que pudiera enfrentar.
UNA OBRA DE CASI 70 KILÓMETROS
El Corredor Zapoteco tendría una longitud aproximada de 67.5 a 70 kilómetros y su trazo transitaría por alrededor de 25 comunidades de los Valles Centrales.
El corredor iría desde Soledad Etla para conectarse con la carretera 135-D, avanzar hacia los Valles Centrales y enlazar con la carretera federal 175 a la altura de San Martín Tilcajete.
Posteriormente, continuaría hacia San Jerónimo Tlacochahuaya y Macuilxóchitl de Artigas Carranza, hasta conectarse con la carretera Federal 190.
El proyecto sería una carretera de altas especificaciones, un derecho de vía de hasta 60 metros, además de entronques y estructuras destinadas a facilitar el paso de vehículos, peatones y ganado.
El Gobierno de Oaxaca ha planteado que la obra permitiría mejorar la comunicación regional y reducir parte del tránsito de largo itinerario que actualmente atraviesa la zona metropolitana de Oaxaca.
CONFLICTO AÑEJO
La oposición en Cacaotepec no surge de manera aislada. El proyecto tiene antecedentes en el denominado Libramiento Sur, una propuesta que fue planteada desde administraciones anteriores y que posteriormente retomó el nombre de Corredor Vial o Corredor Zapoteco.
Desde 2025, ejidatarios, comuneros y autoridades agrarias de los Valles Centrales han manifestado reservas frente al proyecto y han advertido posibles consecuencias ambientales, agrícolas y sociales.
Organizaciones agrarias han cuestionado particularmente los procedimientos para avanzar sobre terrenos comunitarios y han insistido en que cualquier obra que afecte tierras y territorios debe ser sometida previamente al conocimiento y decisión de las comunidades.




































