Después de ocho años de expansión política y una sucesión de triunfos electorales, Morena enfrenta el que podría ser su mayor desafío desde su llegada al poder: conservar los gobiernos estatales que hoy administra mientras lidia con conflictos internos que amenazan con debilitar su estructura rumbo a las elecciones de 2027.
Aunque el partido mantiene el control de la Presidencia de la República y gobierna la mayoría de las entidades del país, el escenario previo a los próximos comicios muestra un cambio de dinámica. La principal amenaza ya no proviene de la oposición, sino de las divisiones entre sus propios grupos políticos, el desgaste de varias administraciones y la disputa por las candidaturas.
SEIS ESTADOS EN ALERTA
De acuerdo con evaluaciones internas atribuidas a dirigentes y operadores del partido, existen al menos seis entidades consideradas de alto riesgo para el oficialismo: Zacatecas, Colima, Sonora, Campeche, Michoacán y Sinaloa.
En estos estados coinciden factores como bajos niveles de aprobación ciudadana, problemas persistentes de inseguridad, señalamientos públicos contra gobiernos locales y conflictos internos que podrían afectar la competitividad electoral de Morena.
La evaluación interna reconoce que el desempeño de los gobiernos estatales será uno de los principales elementos que influirán en la decisión de los votantes durante la renovación de 17 gubernaturas en 2027.
UNA BATALLA POR LAS CANDIDATURAS
La contienda interna también refleja la dimensión del reto. Un total de 277 aspirantes de Morena y de sus partidos aliados —Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo— buscarán obtener una candidatura, la cifra más alta registrada por el movimiento.
El elevado número de interesados anticipa procesos de negociación complejos y aumenta el riesgo de fracturas internas si los grupos inconformes deciden operar en contra de los candidatos finalmente designados.
GUERRERO, EL CASO MÁS DELICADO
Uno de los estados donde las tensiones son más visibles es Guerrero.
La exclusión del senador Félix Salgado Macedonio de la contienda interna, derivada de la reforma contra el nepotismo impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, abrió un nuevo frente político dentro del partido.
En Morena existe preocupación de que un eventual rompimiento entre las distintas corrientes pueda traducirse en divisiones territoriales que reduzcan sus posibilidades de conservar el gobierno estatal.
EL DESGASTE DEL PODER
A diferencia de los procesos electorales de 2018, 2021 y 2024, Morena llegará a la elección intermedia como partido gobernante, obligado a defender los resultados de sus administraciones.
Especialistas y actores políticos coinciden en que el oficialismo enfrentará un mayor escrutinio ciudadano sobre temas como seguridad, desarrollo económico, servicios públicos y combate a la corrupción, rubros donde diversos gobiernos estatales han enfrentado críticas.
El desgaste propio del ejercicio del poder modifica las condiciones bajo las cuales el partido construyó su hegemonía electoral durante la última década.
LA PRIMERA GRAN PRUEBA DEL SEXENIO
La elección de 2027 será también la primera gran evaluación electoral del gobierno de Claudia Sheinbaum sin la presencia de Andrés Manuel López Obrador en la boleta ni el efecto político que representó su liderazgo durante los procesos anteriores.
Aunque Morena conserva la mayor estructura territorial del país y continúa encabezando diversas mediciones de intención de voto, la dirigencia reconoce que mantener el control de los estados requerirá algo más que la fortaleza de su marca política.
La disputa interna por las candidaturas, el desgaste acumulado de algunos gobiernos y la exigencia ciudadana de mejores resultados colocan al partido gobernante frente a un escenario inédito, donde conservar el poder dependerá tanto de la unidad interna como de la evaluación que hagan los electores sobre su desempeño.






































