Papá Salomón sale a defender a su “junior” de la avioneta con un regaño de clóset, mientras Flavio Sosa olvida su pasado callejero y se amamanta feliz de la ubre presupuestal.
“Hijo fuiste, padre serás, lo que hiciste te harán”, pero en el tierno hogar de la ‘Primavera Oaxaqueña’, el gobernador Salomón Jara Cruz prefiere aplicar la de alcahuete de manual. Bienvenidos a otro Huarachazo, mis estimados leyentes, el único rincón donde no les vendemos piñas ni les aplaudimos los berrinches a los inquilinos del Palacio. Vaya que la comedia estatal se está poniendo para rentar balcón: pasamos de los papás protectores que esconden las travesuras de los hijos, a los chismes de lavadero en las mañanas, terminando con los viejos “revolucionarios” que ahora duermen en sábanas de seda pagadas por usted. ¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no se calla ni con un puesto en el gabinete!
1. EL “JALÓN DE OREJAS” DE CLÓSET Y EL HIJO PUTATIVO
“Amor con amor se paga… y los pecados en privado se lavan”. Como en las familias de la alta alcurnia donde al junior consentido se le perdona que choque el carro del año, así el gobernador Salomón Jara salió a ponerle el pecho a las balas para defender a su secretario de Gobierno, el ya famosísimo “Chucho” Romero. Luego del monumental escarnio social y la balconeada de campeonato por andar viajando como magnate en la avioneta de Gugar con la subsecretaria del Bienestar, todos esperábamos una sanción ejemplar, un cese o de perdida una disculpa pública. ¡Pero qué esperanza!
“El que con niños se acuesta, miado amanece”, y el gobernador prefirió la política del apapacho. No sólo por fuentes bien informadas de los pasillos de Palacio, sino que además solos se balconearon en su mañanera, se confirmó que todo quedó en un simple, tibio y secreto “jalón de orejas” tras bambalinas, nomás para que no sigan manchando las pulqueras vestiduras del movimiento. Como buen padre putativo, Jara defendió a capa y espada la labor de su muchacho. Al pueblo que camina entre bloqueos y baches le recetan discursos de austeridad, pero al funcionario que vuela en las nubes de la ilegalidad le dan un abrazo protector. ¡Qué bonita familia!
2. EL SINFÓNICO SHOW DE LA URRACA CHISMOSA
“El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame”, y nuestro mandatario estatal insiste en jugar a ser una copia fiel —pero región 10 y de pésima resolución— de Andrés Manuel López Obrador. Adquirió miméticamente los mismos ademanes, los dichos, las pausas eternas y hasta el sonsonete al hablar, pero sin una pizca del carisma original. En sus conferencias mañaneras, que ya parecen más un programa de espectáculos que un informe de gobierno, la única verdad absoluta es la que sale de su boca.
Como si fuera una auténtica urraca chismosa, el gobernador se soltó el pelo la semana pasada contando con lujo de detalle lo que supuestamente hace, dice y planea Ivette Morán de Murat en sus aspiraciones por la gubernatura. Se dedicó a desacreditarla con el clásico libreto de: “ella no es de Oaxaca, no conoce el estado y nunca ha pisado el territorio”. ¡Vaya novedad, descubrió el hilo negro!
Pero “en el pecado llevan la penitencia”. Mientras gasta saliva atacando a la oposición, los reflectores oficiales y el dinero público no dejan de bañar a su verdadera “galla”: la deslumbrante secretaria de Turismo, Saymi Pineda. Aunque las leyes electorales digan una cosa, la señora satura las redes sociales, mete anuncios hasta en la sopa y monta pasarelas diarias. Saymi ya se siente sentada en la silla grande de Oaxaca, muy segura de que su sendero está iluminado… aunque la ciudadanía no la trague y el halo del crimen organizado le ande rondando los talones desde la Costa. “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
3. FLAVIO SOSA: DE TIRAR PIEDRAS A COBRAR EN LA VENTANILLA
“El que no tiene memoria, se hace de la vista gorda”, pero el que de plano ya no tiene un gramo de vergüenza es el pseudo luchador social Flavio Sosa Villavicencio. El hoy flamante secretario de Cultura parece tener amnesia selectiva. ¿Quién iba a decir que aquel flamante protagonista y líder de las barricadas en el violento conflicto de la APPO en el 2006, terminaría convertido en lo que tanto juró destruir?
Hoy, pegado con pegamento de doble cara a la ubre del erario público, Flavio se llena la boca hablando en sus discursos de “gobiernos represores del pasado” y del “cochino neoliberalismo”. ¡Vaya cinismo! Él y su séquito de achichincles han sido los más grandiosos beneficiados del sistema que antes apedreaban. Navegan con bandera de izquierda radical, pero en la práctica operan con el manual más rancio, siniestro, opaco y represor del viejo PRI.
Los fantasmas del pasado se configuraron en ellos. La muestra más clara y cochina fue la pasada revocación de mandato, donde montaron un sistema corrupto de acarreo y coacción para callar la voz popular. El dinosaurio no murió, señoras y señores, solo se pintó de guinda, mudó de piel y ahora realiza prácticas más descabelladas y mañosas que sus maestros de los años setenta.
Hacen oídos sordos a las verdaderas organizaciones sociales, muestran una cerrazón absoluta ante cualquier voz disidente y están obsesionados con consolidar un poder absoluto. La podredumbre sigue siendo la misma, solo que ahora los recolectores de basura del 2006 viajan en camionetas con aire acondicionado y visten trajes de diseñador.
En resumidas cuentas, mis estimados: tenemos un gobernador que solapa los lujos aéreos de sus allegados, que usa el micrófono oficial para el chisme de lavadero y que mantiene a los viejos agitadores cobrando puntualmente sus quincenas en la Secretaría de Cultura. “Arrieros somos y en el camino andamos”, y a estos transformadores de pacotilla se les está olvidando que el pueblo se cansa de tanta hipocresía.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!


































