Aunque la Copa Mundial de Futbol es considerada uno de los eventos deportivos más influyentes del planeta, una encuesta, realizada por Instituto de Geografía de la UNAM y el Departamento de Geografía de la Universitat de les Illes Balears, de España, en las tres ciudades mexicanas sede del Mundial 2026 muestra una percepción ciudadana marcada por la cautela y la desconfianza hacia sus posibles beneficios.
El estudio, aplicado a 460 habitantes de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, revela que el entusiasmo por el torneo es limitado y que predominan las preocupaciones por sus efectos en la vida cotidiana.
MOVILIDAD, COSTOS Y RUIDO: LAS PRINCIPALES PREOCUPACIONES
Entre los impactos más señalados por la población destacan el aumento del tráfico, los congestionamientos viales y la complicación de la movilidad urbana. A ello se suman el incremento del costo de vida, la generación de ruido y contaminación, así como el riesgo de desplazamiento de residentes en zonas intervenidas.
Las ciudades sede, que ya enfrentan problemas estructurales de movilidad y presión urbana, podrían ver intensificados estos desafíos durante el desarrollo del torneo.
DESCONFIANZA EN LA GESTIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE BENEFICIOS
Uno de los hallazgos más relevantes del ejercicio es la percepción de desconfianza hacia las instituciones encargadas de organizar y administrar los recursos asociados al evento.
Los encuestados expresaron dudas sobre la transparencia en el uso del dinero público, la capacidad de control de la corrupción y la eficiencia gubernamental. También señalaron que los beneficios económicos podrían concentrarse más en sectores privados que en la población local.
Aunque se reconocen posibles ganancias económicas y generación de empleo, la mayoría considera que estos beneficios no se distribuirán de forma equitativa.
BAJO ENTUSIASMO SOCIAL Y ESCASA EXPECTATIVA DE UNIDAD
Contrario a la narrativa que suele acompañar a los megaeventos deportivos, el estudio detecta un bajo nivel de entusiasmo entre los habitantes de las ciudades sede.
Aproximadamente la mitad de los participantes considera que el Mundial no contribuirá a fortalecer la cohesión social ni a generar un sentido de unión entre la población, lo que contrasta con la expectativa histórica de estos eventos como espacios de integración colectiva.
UN MEGAEVENTO QUE REFLEJA DESIGUALDADES URBANAS
Especialistas en geografía urbana advierten que el Mundial funciona como un espejo de las tensiones sociales y espaciales de las ciudades contemporáneas.
Señalan que las inversiones suelen concentrarse en zonas turísticas, corredores estratégicos y áreas cercanas a los estadios, mientras que otras regiones permanecen con carencias estructurales, lo que puede profundizar desigualdades existentes en el tejido urbano.
MERCADO, TELEVISIÓN Y TURISMO: EL NUEVO ROSTRO DEL MUNDIAL
El análisis también subraya que la expansión del torneo a 48 selecciones y su creciente concentración en grandes urbes responde a una lógica más vinculada al mercado, la televisión y la industria de apuestas que a la experiencia ciudadana tradicional del futbol.
Aunque el evento conserva su capacidad de movilización social y emocional, especialistas advierten que su dimensión comercial ha ganado terreno frente a su carácter cultural y comunitario.
UNA CIUDAD BAJO PRESIÓN DURANTE EL EVENTO
El Mundial 2026 no solo implicará partidos de futbol, sino también transformaciones urbanas que abarcan movilidad, turismo, vivienda y uso del espacio público.
Investigadores destacan que estos cambios deben analizarse no solo desde el impacto económico, sino también desde sus efectos sociales y ambientales, especialmente en ciudades donde las desigualdades urbanas ya son evidentes.
Con información de la UNAM











































