Casi un año después del brutal asesinato de Juan Yahvé L.V., líder de la Confederación Joven de México, las autoridades detuvieron a cuatro presuntos responsables de estos hechos que conmocionaron a la Zona Metropolitana de Oaxaca. Entre las víctimas también se encontraban una mujer y un menor de edad.
El ataque ocurrió el 8 de julio de 2025, cuando las víctimas circulaban a bordo de un vehículo por el Periférico de Oaxaca. Justo a la altura del Parque del Amor, en inmediaciones de la Central de Abasto.
Fuentes policiales indican que los agresores interceptaron el vehículo desde otros automotores y abrieron fuego en repetidas ocasiones, provocando la muerte instantánea de Juan Yahvé L.V., la mujer A.Q.H.L., R.C.V.L. y dejando gravemente herido al menor, quien también falleció.
INVESTIGACIÓN Y DETENCIONES
Tras los hechos, se desplegó un operativo de inteligencia criminal que incluyó análisis de videograbaciones del C5i, rastreo de vehículos relacionados y colaboración con autoridades del estado de Puebla.
Por lo que, la combinación de investigación ministerial y coordinación interinstitucional permitió la detención de C.J.O., E.R.M., I.D.M. y F.F.S.S.. Quienes fueron vinculados a proceso el 17 de mayo de 2026.
Las investigaciones indican que los detenidos enfrentan además procesos en Puebla por delitos de narcomenudeo con fines de suministro de metanfetamina y portación de cartuchos de uso exclusivo del Ejército, revelando un historial de violencia y criminalidad organizado.
RETARDO QUE INDIGNA A LA COMUNIDAD
Para familiares y vecinos, la detención llega demasiado tarde. El asesinato de Juan Yahvé L.V. ocurrió hace casi un año. Mientras que el homicidio de su hermano Iván L.V. se registró apenas el 16 de abril de 2026.
“La justicia tarda, pero la impunidad mata”, expresaron algunos familiares, cuestionando la efectividad de las autoridades para prevenir crímenes violentos en Oaxaca.
VIOLENCIA QUE NO DA TREGUA
Estos homicidios forman parte de una creciente ola de violencia que afecta a líderes sociales, transportistas y la población civil en la región. Las víctimas eran reconocidas en su comunidad, y los crímenes envían un mensaje de intimidación sobre la fragilidad de la seguridad en la zona.
Finalmente, aunque los presuntos responsables se encuentran en proceso penal, la comunidad exige respuestas claras sobre la coordinación entre estados y la eficacia de los sistemas de seguridad para evitar que hechos similares se repitan.






































