De acuerdo con representantes del sector transporte, la supercarretera Cuacnopalan-Oaxaca, sigue siendo una de las más peligrosas en el sur del país, misma que registra entre cuatro a cinco asaltos a la semana.
Aunque el tramo más peligroso corresponde desde el entronque de la supercarretera 15- D y la 135-D hasta San Gabriel Chilac, en jurisdicción del estado de Puebla, también se han registrado casos desde el puente Calapa hasta la zona de Nochixtlán.
Transportistas adheridos a la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas A.C. (AMOTAC), señalan que en estos tramos existe nula presencia de los elementos de la Guardia Nacional División Carreteras.
“Desafortunadamente continúan registrándose asaltos en esta carretera, por eso hemos solicitado mayor presencia de los elementos de la Guardia Nacional, pero solamente refuerzan la seguridad cuando ocurre algún tipo de incidente o cuando se les reporta casos de asaltos, después disminuye la presencia y los patrullajes”, señaló uno de los transportistas integrantes de la AMOTAC.
Denunció que los elementos policiacos se enfocan más en multar a los transportistas y automovilistas. “Cuando ocurre algún tipo de accidente, inmediatamente llegan y les hablan a sus contactos de las grúas para que lleguen a levantar las unidades”.
INFRACCIONES Y EXTORSIÓN
Por temor a represalias, los transportistas prefieren omitir sus datos generales, sin embargo, aseguran que la mayoría de los elementos de la Guardia Nacional División Carreteras que patrullan en esta supercarretera, se dedican más a infraccionar que brindar la seguridad necesaria.
“Nos han comentado algunos compañeros que para remolcar sus unidades que sufren algún tipo de falla o accidente, les han llegado a cobrar por el arrastre hasta más de 60 mil pesos, por eso es que se atiende más rápido un percance que los casos de asaltos”, afirmó.
A decir de los transportistas, los asaltos se registran principalmente por las noches, ya que los delincuentes instalan falsos retenes en la vía pública y eligen al azar a sus víctimas.
Para evitar ser detectados suelen utilizar inhibidores de señal y una vez que consuman los asaltos, los operadores se quedan a su suerte abandonados en algún punto intermedio de la zona donde ocurre el hecho delictivo.






































