A sus estudiantes, Diego Mendoza Ramírez les explica que “la cerámica es una disciplina que te obliga a esperar, a tener paciencia y a soltar”, pues a veces te esfuerzas tanto en hacer cosas y llega un momento en el que, si te descuidas, la pieza se fractura. Aunque también puede salir del horno distinta a como la habías imaginado.
A sus 45 años de edad, Mendoza ha pasado más de 25 años entre la docencia y el aprendizaje constante, pues también le ha tocado ser alumno. Ahora, todo lo aprendido en su vida de estudiante también lo aplica como docente y así convertirse en un guía en el crecimiento de sus alumnos.
Originario del estado de Oaxaca, Mendoza Ramírez es profesor del taller de cerámica en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo desde el 2023. Sin embargo, antes de ser parte de esta institución ha impartido talleres de manera particular y en una de las instituciones en las que se formó.
Estudió en el MOA, Colegio de Arte y Ciencia de la Vida, en el estado de México, institución marcada por la filosofía japonesa y el legado del fundador, Mochi Okada. También fue profesor en esa misma escuela, pero tras regresar a Oaxaca, en el 2011, estudió en la Escuela de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
“A partir de ahí he formado un pequeño taller que se llama El Capricho y normalmente hago obra utilitaria y escultórica”, contó el docente desde las instalaciones del Tamayo, en donde algunos de sus casi 30 estudiantes trabajaban en las piezas de cerámica y su preparación para el horno.
Su paso por la universidad también le permitió conocer de otras disciplinas artísticas, lo que considera que le ha ayudado a no ser un profesor tan rígido y hacer de la docencia un camino de constante aprendizaje.
“Es más permitir la creatividad y conforme el tiempo voy apoyando a mis alumnos en la técnica. Algunos han tenido acercamiento a la cerámica y otros no, pero la idea no es frustrarlos sino que ellos puedan evolucionar, desarrollarse y que puedan experimentar”, cuenta.
Para Mendoza, ser profesor es enseñar de una manera en la que a él también le habría gustado en su momento. Aunque nunca se imaginó en este rol sino solamente como un artista en constante producción, ha forjado su trayectoria docente a partir de entender a los demás y de darse a entender él mismo.
“Es complicado entender a los demás o aunque sepas muchas cosas, explicarlas no es tan fácil. Hay gente que tiene esa cualidad o don, en mi caso no creo tenerlo, pero con el tiempo creo que son cosas que se van puliendo y mejorando. En el futuro podré dar mejores clases y ser mejor maestro”, comparte el oaxaqueño a propósito del Día de las y los maestros, que se celebra este 15 de mayo.




































