La Secretaría de Salud de Oaxaca confirmó el retiro del larvicida conocido como abate, un producto de uso histórico para el control de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
El titular de la dependencia, Efrén Emmanuel Jarquín González, informó en conferencia de prensa que el producto ya no se utiliza en la entidad desde 2023, debido a alertas sanitarias internacionales y antecedentes de uso inadecuado en administraciones anteriores.
ALERTAS Y USO DE PRODUCTOS CADUCADOS
Durante su intervención, el funcionario reconoció que el abate —un larvicida granulado fabricado por la empresa BASF— habría sido utilizado incluso cuando ya existían advertencias internacionales sobre su descontinuación.
“… más o menos el abate tiene diez años que está descontinuado a nivel internacional y todavía se seguía otorgando en el 2022, ¿vale? Entonces, eh, recordar que nosotros ya no utilizamos abate desde el 2023. Estamos en este gobierno porque sabíamos que estaba una alerta, incluso una alerta sanitaria para el uso de abate y exactamente utilizaron abate caducado y también insecticidas caducados”, señaló.
Las declaraciones abren cuestionamientos sobre el manejo histórico de insumos sanitarios. Así como la supervisión en la compra y distribución de químicos para el control vectorial.
NUEVA ESTRATEGIA: VECTOBAC Y CONTROL BIOLÓGICO
Como alternativa, la autoridad estatal informó la implementación del biolarvicida Vectobac. El cual actúa mediante componentes biológicos considerados menos agresivos para el ambiente.
Según el propio secretario, este producto es “más inocuo” y “más amigable con el ambiente y la salud”. Aunque aclaró que su aplicación es limitada a recipientes de gran capacidad.
“… actualmente se utiliza el biocida que se llama Vectobac. Y ese Vectobac pequeño es más inocuo… pero eso no elimina nuestra primera estrategia: lava, tapa, voltea, tira, descacharrización”, explicó.
PREVENCIÓN EN HOGARES, EJE CENTRAL
A pesar del cambio de químico, la Secretaría insistió en que la principal estrategia continúa siendo la prevención comunitaria.
Se promueven acciones como el lavado de recipientes, el tapado de depósitos de agua, la eliminación de cacharros y la limpieza de patios. Especialmente en zonas donde el almacenamiento de agua supera los 200 litros.
CRÍTICA Y PENDIENTES SANITARIOS
Aunque el cambio hacia insumos biológicos puede representar un avance ambiental, las declaraciones oficiales también exponen posibles fallas en el pasado reciente: uso de productos caducados, dependencia de químicos descontinuados y falta de actualización oportuna en protocolos de salud pública.
Finalmente, el reconocimiento de una alerta sanitaria previa sin una transición inmediata y ordenada plantea interrogantes sobre la gestión de riesgos epidemiológicos en etapas anteriores.








































