La sangrienta estela de ejecuciones que lacera al Istmo de Tehuantepec sumó una nueva víctima la mañana del lunes 30 de marzo. El cuerpo sin vida de un hombre, con visibles huellas de violencia, fue localizado a un costado de la carretera federal 185, confirmando que la crisis de seguridad en esta ciudad zapoteca sigue fuera de control.
EL HALLAZGO
El macabro hallazgo se realizó en el estratégico tramo carretero Juchitán–Tehuantepec, específicamente a la altura del paraje conocido como IMECA. Transportistas que iniciaban su jornada laboral alertaron a las autoridades sobre un bulto sospechoso a la orilla de la cinta asfáltica, el cual resultó ser el cadáver de un masculino derribado entre la maleza.
De acuerdo con los primeros reportes de campo, el cuerpo presentaba lesiones que sugieren un ataque directo y signos de tortura previos a su muerte, lo que refuerza la hipótesis de una ejecución vinculada al crimen organizado que opera en la región.
LA INVESTIGACIÓN
Tras la confirmación del deceso, se activó un fuerte protocolo de seguridad en el que participaron elementos de la Policía Municipal, Estatal y la Guardia Nacional, quienes establecieron un cerco perimetral para preservar los indicios en la escena del crimen. La circulación en la carretera federal se vio parcialmente afectada debido al despliegue de las unidades oficiales.
Peritos en criminalística y agentes de la Vicefiscalía Regional del Istmo arribaron al lugar para procesar el área y realizar el levantamiento del cuerpo. La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) ya integró la carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado.
LA VÍCTIMA MORTAL
Hasta el cierre de esta edición, el hoy occiso permanece registrado legalmente como “NN” (Persona No Identificada). Se trata de un hombre de edad mediana; sin embargo, las autoridades han guardado hermetismo sobre su vestimenta o señas particulares para no entorpecer el proceso de identificación que deberán realizar familiares en las próximas horas ante el Ministerio Público.
Este nuevo asesinato se suma a la racha violenta que ha azotado a Juchitán en los últimos días, dejando en evidencia un clima de inseguridad que las corporaciones de los tres órdenes de gobierno no han logrado contener.






































