En un inicio de Semana Santa cargado de simbolismo, el papa León XIV lanzó un contundente mensaje contra la guerra, colocando la paz como eje central de su pontificado ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
Durante su primera homilía de Domingo de Ramos, el líder de la Iglesia católica hizo un llamado directo a detener los conflictos armados y rechazó tajantemente el uso de la fe como argumento para la violencia:
“Dios es amor… depongan las armas”, proclamó.
UN DISCURSO CON TRASFONDO GEOPOLÍTICO
Aunque evitó mencionar países o guerras específicas, el mensaje del pontífice ocurre en medio de tensiones internacionales como la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la prolongada invasión de Rusia a Ucrania.
Su postura fue clara: ninguna causa puede justificar la violencia en nombre de Dios. En ese sentido, recordó que Jesucristo representa la renuncia absoluta a la guerra, subrayando que nunca recurrió a la fuerza para defenderse.
Este posicionamiento marca una línea discursiva firme desde el inicio de su liderazgo, con implicaciones no solo religiosas, sino también políticas y diplomáticas.
ORIENTE MEDIO Y LAS TENSIONES RELIGIOSAS
Tras el rezo del Ángelus, León XIV dirigió su atención hacia Oriente Medio, donde expresó solidaridad con las comunidades cristianas afectadas por la violencia.
Sus palabras llegan luego de que el Patriarcado Latino de Jerusalén denunciara restricciones impuestas por autoridades israelíes para el acceso a la Iglesia del Santo Sepulcro durante las celebraciones del Domingo de Ramos.
El hecho fue calificado como un precedente grave, al tratarse de un sitio central para el cristianismo donde, según la tradición, ocurrió la crucifixión de Jesús.
MIGRANTES Y VÍCTIMAS INVISIBLES
El pontífice también visibilizó a sectores frecuentemente ignorados en el debate global, como los migrantes que han perdido la vida en el mar, particularmente en rutas cercanas a Creta.
En su mensaje, insistió en que la paz debe entenderse como un principio universal que abarque tierra, mar y aire, reforzando una visión humanista que trasciende fronteras.
SEÑALES DE CAMBIO EN EL VATICANO
La celebración del Domingo de Ramos marca además el inicio de la primera Semana Santa del nuevo papa, elegido el pasado 8 de mayo. Entre las decisiones que delinean su estilo, destaca el regreso de la misa del Jueves Santo a la Basílica de San Juan de Letrán, retomando tradiciones litúrgicas más clásicas.
Asimismo, encabezará el viacrucis del Viernes Santo en el Coliseo romano, reforzando los símbolos históricos del catolicismo en una etapa que apunta a combinar tradición con un mensaje global de paz.










































