La violencia política volvió a golpear a Morelos. Sandra Rosa Camacho Flores, excandidata a la presidencia municipal de Temoac, fue asesinada a balazos la tarde del jueves 26 de marzo en el barrio de San José.
El ataque ocurrió alrededor de las 14:30 horas en la Privada Terán, donde, según reportes oficiales, hombres armados la interceptaron y dispararon directamente contra ella antes de darse a la fuga.
Vecinos alertaron a las autoridades tras escuchar múltiples detonaciones. Sin embargo, pese a la rápida llegada de paramédicos, la víctima ya no contaba con signos vitales.
SEGUNDO CRIMEN POLÍTICO EN EL AÑO
El homicidio de Camacho Flores no es un hecho aislado. Se trata del segundo asesinato de una figura política en lo que va del año en la región.
El caso se suma al de Oviel “N”, excandidato del PRI a la alcaldía de Temoac, cuyo cuerpo fue hallado en enero pasado en una comunidad cercana, lo que refuerza un patrón de violencia dirigida contra actores políticos locales.
HABÍA DENUNCIADO INSEGURIDAD Y COBRO DE PISO
Meses antes de su asesinato, Camacho Flores había advertido públicamente sobre el deterioro de la seguridad en el municipio.
En agosto del año pasado solicitó a la gobernadora Margarita González Saravia reforzar las condiciones de seguridad, además de denunciar el cobro de piso a comerciantes y figuras públicas.
Su activismo y señalamientos colocan su asesinato en un contexto que trasciende el ámbito personal y abre interrogantes sobre posibles móviles relacionados con su actividad pública.
UN MUNICIPIO MARCADO POR LA VIOLENCIA
El contexto en Temoac evidencia un entorno cada vez más complejo. En los últimos meses, la violencia se ha intensificado con ataques armados, desapariciones y presuntos vínculos entre autoridades locales y grupos criminales.
El actual alcalde, Valentín Lavín Romero, también fue víctima de un atentado en enero, lo que lo obligó a separarse temporalmente del cargo.
A esto se suman investigaciones que derivaron en la detención de exfuncionarios municipales por actividades ilícitas, lo que apunta a una posible infiltración del crimen organizado en la estructura del gobierno local.
ANÁLISIS: VIOLENCIA, IMPUNIDAD Y VACÍO DE PODER
El asesinato de una figura política que había denunciado abiertamente la inseguridad revela no solo la gravedad de la violencia, sino también la fragilidad institucional en municipios pequeños.
Temoac se ha convertido en un ejemplo de cómo la disputa territorial y la infiltración criminal pueden generar un vacío de poder, donde las autoridades son blanco, cómplices o rebasadas.
En este escenario, la repetición de ataques contra actores políticos no solo busca eliminar adversarios, sino también enviar mensajes de control, profundizando la desconfianza ciudadana y debilitando aún más el tejido institucional.







































