En un contexto marcado por el aumento de la violencia en Juchitán, la decisión de reactivar la Expoferia Ganadera 2026 encendió el debate público. Lo que semanas atrás se había anunciado como cancelado, hoy regresa con un discurso que, apuesta por la normalidad, aunque en las calles persista la incertidumbre.
El anuncio se dio en conferencia de prensa, donde organizadores justificaron el cambio de postura apelando a la tradición y al impacto económico del evento.
“Tomamos esa decisión porque sabemos lo que pasó en Juchitán”, reconocieron, en alusión al clima de inseguridad que inicialmente frenó la feria.
DE LA CANCELACIÓN AL “ADELANTE”
El giro no fue menor. La feria pasó de ser suspendida por temor a ataques, a retomarse bajo un esquema de seguridad reforzada. “Si es por inseguridad, yo les prometo seguridad los días de la Expoferia”, afirmaron que les dijo un mando naval, argumento que terminó inclinando la balanza.
Incluso, entre los propios organizadores se admitía el riesgo:
“¿Cómo vamos a quedar si les bajan el ganado, los balacean, los atacan a la entrada?”, cuestionaron durante el anuncio, evidenciando el nivel de preocupación que existía antes de reactivar el evento.
Aun así, la decisión final fue avanzar:
“Se retomó y se dijo: ‘Adelante’”.
UNA FERIA PARA DEMOSTRAR “NORMALIDAD”
El programa contempla cabalgatas, exposiciones ganaderas, actividades culturales y hasta peleas de gallos, en una cartelera amplia que, más allá de lo festivo, busca enviar un mensaje: que la vida pública continúa.
“En esta Expoferia hay una gran derrama económica para el municipio”, insistieron los organizadores, defendiendo el evento como motor económico regional.
Sin embargo, el trasfondo no pasa desapercibido. Para algunos sectores, la feria también funciona como una narrativa para contrarrestar la percepción de inseguridad en el Istmo.
CRÍTICAS Y DESCONFIANZA SOCIAL
La reacción en redes sociales fue inmediata y polarizada. Mientras algunos respaldan la realización del evento, otros cuestionan la pertinencia de celebrar en medio de la violencia.
“No estamos para fiesta, no hay seguridad”, escribió un usuario. Otro lanzó: “La prioridad debe ser la vida”. También hubo señalamientos más duros: “Solo piensan en sus ingresos” y “Que nadie vaya”.
Las dudas no solo giran en torno a la seguridad, sino a la responsabilidad en caso de incidentes:
“¿Si no hay saldo blanco, quién se hará responsable?”, cuestionaron internautas.
ENTRE TRADICIÓN Y RIESGO
La Expoferia Ganadera de Juchitán es, históricamente, uno de los eventos más importantes de la región. Pero en 2026, su realización ocurre en un contexto distinto, donde la violencia redefine las prioridades.
El contraste es evidente: mientras el discurso oficial apuesta por la continuidad y la derrama económica, una parte de la población percibe la decisión como apresurada o incluso riesgosa.
La feria se llevará a cabo. Lo que está en duda no es su programa, sino si el entorno permitirá que transcurra como una celebración o bajo la sombra de la tensión.











































