Luego de las horas de violencia e incertidumbre que marcaron el domingo 22 de febrero en el Istmo de Tehuantepec —principalmente en Juchitán, Tehuantepec y Matías Romero—, autoridades estatales aseguraron que la región se encuentra bajo control y que las vialidades están completamente transitables.
En conferencia, el fiscal general del estado, Bernardo Rodríguez Alamilla, sostuvo que la presencia de fuerzas de seguridad de los tres órdenes de gobierno ha permitido restablecer las condiciones de seguridad en la zona.
“NO HAY NADA QUE TEMER”
El funcionario afirmó que actualmente existe tránsito libre en toda la región.
“Sí, comentar que sí, actualmente hay tránsito libre, pacífico, seguro por todas las vialidades, que la ciudadanía no tiene nada que temer”.
Reconoció la presencia visible de corporaciones de seguridad en carreteras y municipios, pero insistió en que esto responde a una estrategia preventiva.
“Hay presencia, sí, de las autoridades justamente buscando garantizar esta seguridad, pero decirles que pueden transitar de manera tranquila por todas las carreteras de nuestro estado y que vamos a estar muy pendientes de cualquier circunstancia”.
Las declaraciones se dan luego de una jornada marcada por bloqueos carreteros, quema de vehículos y temor entre la población, lo que obligó al despliegue de un operativo reforzado en puntos estratégicos del Istmo.
REFUERZO PERMANENTE Y COMPROMISO OFICIAL
Rodríguez Alamilla subrayó que la estrategia de seguridad no es reactiva ni temporal, sino parte de un compromiso sostenido.
“El tema de seguridad es algo que todas las autoridades tenemos el mismo objetivo, que insisto, es garantizar espacios seguros para todas y todos”.
Añadió que el despliegue de elementos federales, estatales y municipales busca consolidar condiciones de estabilidad en una región considerada estratégica para Oaxaca.
“Hay un trabajo, hay un compromiso, hay una idea muy clara de que en el Istmo se generen estas condiciones, no de ahorita, de tiempo atrás, y vamos a seguirlo haciendo”.
El fiscal enfatizó que la movilización de un número importante de efectivos responde a la necesidad de enviar un mensaje claro de autoridad y presencia institucional.
ENTRE LA CALMA OFICIAL Y EL TEMOR CIUDADANO
Si bien el mensaje gubernamental apunta a la normalización, en redes sociales y en testimonios locales persiste la preocupación por la rapidez con la que se desataron los hechos violentos y por la posibilidad de nuevos episodios.
El reto para las autoridades no solo será mantener la vigilancia, sino reconstruir la confianza social en municipios que vivieron horas de tensión y parálisis.
Finalmente, por ahora, el Gobierno de Oaxaca sostiene que el Istmo está en calma y que la seguridad está garantizada.









































