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Editorial

Más quejas vs el Congreso

 

En menos de una semana, diputados y diputadas de la LXIII Legislatura local ahuecarán el ala para irse a echar pulgas a otra parte. Salen por la puerta trasera de la historia política del estado. Desde su inicio se perfiló como una legislatura onerosa, improductiva y opaca. Antes de su salida penosa, quienes fungieron como Presidente de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política, Jesús Romero López y María de las Nieves García Fernández, respectivamente, dejan agravios y pendientes que se obstinaron en no resolver, no sólo una abultada deuda con proveedores sino además, falta de pagos a los propios trabajadores de confianza de dicho poder legislativo. El Congreso del Estado, que durante mucho tiempo se vio como la verdadera representación popular, se fue desdorando desde hace al menos tres períodos. El gasto millonario para satisfacer ambiciones personales; el infalible “pago por evento”, sumas millonarias otorgadas en efectivo y a discreción, para apoyar tal o cual iniciativa, además de pagos adicionales, lo convirtieron en uno de los órganos legislativos más onerosos del país. Su última gran hazaña fue aprobarse el pago de marcha y validar la Cuenta Pública 2017, con una serie de imprecisiones y falta de solventar en las cuentas del ejecutivo.

Se espera que la siguiente legislatura cumpla con su promesa de realizar una auditoría a la saliente. De ser así, sin duda se encontrarán muchas sorpresas y pruebas de malo manejos. Y es que lamentablemente, el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (OSFEO), pareciera ser sólo un remedio de extensión tanto del poder legislativo como del ejecutivo. He ahí el por qué no hemos omitido comentar en este espacio editorial la rapacidad con la que han actuado, con sus contadísimas excepciones, nuestros y nuestras legisladoras. Lo demás es sólo teatro, como la amenaza de la aún hoy coordinadora de la bancada de Morena en el citado órgano, exigiendo explicaciones a sus correligionarios que no asistieron a la última sesión extraordinaria para validar la citada Cuenta Pública. Sólo se finge demencia ante una realidad que a todos lastima en Oaxaca: el pago discrecional para votar en contra o simplemente estar ausente de las sesiones. Aún nos falta ver cómo se las gastarán los que entrarán en funciones el próximo 13 de noviembre. Veremos si siguen con su discurso de no a la corrupción o seguirán con las mismas prácticas viciadas.

Pendientes del siniestro

Como lo comentamos en nuestra edición del domingo pasado, aún prevalecen daños severos en la infraestructura carretera, como resultado de la tormenta “Vicente”, que trajo consigo asimismo tragedia humana. Según el último corte se contabilizaron 14 personas fallecidas, eso sin contar con la desaparición de una familia de cuatro miembros en Metaltepec, Mixes, que por más esfuerzos en ello, no pudieron ser rescatados ni siquiera sus cadáveres. Según el dato que proporcionaron el Centro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), así como Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO), el fin de semana pasado persistían daños en 27 tramos carreteros. Hay que subrayar que luego del siniestro había poco más de 200 tramos afectados por deslaves y desgajamientos. Ello implica que, al menos en este rubro, se ha dado un avance sustancial, sobre todo de la dependencia estatal –CAO- que ha enviado cuadrillas de trabajadores a laborar de manera permanente para establecer la comunicación carretera en los tramos afectados. No hay que olvidar que decenas de comunidades de la zona de los Mixes quedaron prácticamente incomunicadas, por lo que hubo necesidad de establecer puentes aéreos con el apoyo de las Fuerzas Armadas.

Uno de los principales factores del rezago que arrastra nuestra entidad es, justamente, el de vías de comunicación. En menos de un mes termina la deplorable gestión de Enrique Peña Nieto al frente del gobierno de la República. De poco sirvieron las aparentes buenas relaciones con el ejecutivo estatal, Alejandro Murat, para recibir el apoyo que Oaxaca ha esperado desde hace mucho, para concluir las carreteras al Istmo y la Costa. Resulta una aberrante paradoja que en otras entidades del país se estén entregando en los últimos días obras carreteras de gran relumbrón y aquí tengamos 18 años en la del Istmo y al menos 10 en la vía de la Costa, sin que ninguna de las dos pueda concluirse. Iniciará en primero de diciembre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Se espera que tengamos suerte para que dichas vías y otras como la carretera a Tuxtepec, sean concluidas, rehabilitadas o iniciadas. Los oaxaqueños no podemos seguir caminando a la cola del progreso nacional ni a la zaga de las prioridades de la Nación. No podemos darnos el lujo de pasar otro sexenio más, esperando las bondades de lo que nos corresponde en el marco del Pacto Federal.