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Opera sin verificar, 80% de purificadoras de agua en Oaxaca

El crecimiento de establecimientos que ofrecen agua purificada ha provocado que los Servicios de Salud de Oaxaca sean incapaces de supervisar todos los establecimientos, por lo que el riesgo para la salud es una constante.

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Primera Parte

Infecciones estomacales e intestinales, contagio de hepatitis, amibiasis y hasta virus y bacterias como el cólera, son padecimientos que se pueden adquirir por consumir agua en establecimientos que no están debidamente verificados por la autoridad, riesgo que está en aumento al registrarse un crecimiento en expendios de agua automatizados.

Cada año, el consumo promedio de agua embotellada se eleva a 243 litros por mexicano, al que se deben añadir los 137 litros de refresco y otras bebidas gaseosas ingeridos, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Esta situación ha disparado el crecimiento de máquinas expendedoras de agua potable en la ciudad, debido a que la población busca alternativas a los altos costos que representan los gastos en el consumo de este producto, descuidando en muchas ocasiones la calidad o la higiene, condición que representa un gran riesgo a la salud.

Derivado del aumento de la demanda por parte de la población del consumo de agua y hielo preenvasados, así como la baja complejidad en la implementación del proceso para los productores, se ha incrementado la presencia de estos establecimientos a lo largo del territorio nacional, destacó Mariela Peña Buron, directora de Regulación y Fomento Sanitario de la Secretaría de Salud.
Resaltó que una de las tareas primordiales es la de contar con una vigilancia estrecha a este tipo de giros comerciales, con la finalidad de evitar que estos incurran en alguna falta que pueda tener como consecuencia la transmisión de enfermedades por medio del consumo del producto final contaminado.

En nuestro estado se cuenta con un total de 949 plantas purificadoras de agua, de las cuales en el periodo enero- agosto se han verificado 181, por tal motivo este tipo de establecimientos deben de dar fiel cumplimiento a las disposiciones sanitarias que dicta la NOM -201 -SSA1- 2015.

 

GARANTIZAR PURIFICACIÓN DEL AGUA

Al referirse a los establecimientos, explicó que el agua que se utilice para propósitos no relacionados con el producto, debe transportarse por tuberías diferentes, separadas, sin que haya alguna conexión ni sifonado de retroceso con las tuberías que transportan la de proceso y el agua lista para envasarse.

Mientras que las áreas de lavado y desinfección, llenado y de producción deberán cumplir con diversas disposiciones, entre ellas, que el área de llenado debe estar completamente aislada de las demás áreas, durante dicha operación, los accesos de recepción y salida del envase deben mantenerse cerrados o protegidos de manera que se evite la contaminación del producto.

Las boquillas de llenado, así como las válvulas y el maneral deben ser de material sanitario, limpiarse y desinfectarse al inicio de la operación.

Explicó que en estricto apego a la norma, al paro de operaciones, el agua no debe permanecer en reposo en las tuberías. “En caso de no haber un sistema que permita su desalojo, deben existir los procedimientos y sistemas para garantizar que el agua que permaneció en las tuberías regrese al principio del proceso donde se le someta a las operaciones necesarias que garanticen su inocuidad”.

Para el caso de envases retornables, éstos deben ser sometidos a procesos de lavado y desinfección interna, lavado externo, así como enjuague. Después de estas operaciones no deben quedar residuos de las sustancias utilizadas.

En el caso de los establecimientos con venta directa a granel deberán contar también con un área cerrada para el lavado de garrafones, quedan exentas las máquinas automáticas.

Un área de llenado ubicada fuera de tránsito vehicular, completamente aislada de las demás áreas y el inicio de operación de llenado no debe hacerse en tanto la puerta no esté cerrada.

Preferentemente el dispositivo de llenado debe contar con un mecanismo de cierre automático que garantice lo anterior.

En caso que el establecimiento ponga envases vacíos o tapas a disposición del consumidor, éstos deberán ser nuevos, estar limpios, desinfectados y empacados, con letreros visibles que señalen el riesgo que representa para la salud el llenado de envases sucios o que hayan contenido sustancias tóxicas y su manejo inadecuado. Las letras deben tener un tamaño de 5 centímetros de altura como mínimo y ser de colores contrastantes, refiriéndose a alguno de los siguientes temas:

“Transporta tus envases y garrafones bien tapados”, o “no utilices envases que hayan contenido sustancias tóxicas”, o “Lava o desinfecta tu garrafón antes de llenarlo”.

 

Los más pobres gastan más

La doctora Delia Montero Contreras, investigadora del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), destaca la importancia de evaluar la tarea de esos sistemas responsables de repartir el vital líquido para consumo humano y terminar también con “la corrupción que permitió que de pronto aparecieran cientos de purificadoras sin control, ligadas al mal manejo de permisos, verificaciones y pipas” que originaron cambios de hábito de consumo de los mexicanos.

“Las familias de menores ingresos son las que destinan más recursos en agua envasada, pero no son las únicas, ya que 90 por ciento de los habitantes del país” registra ese hábito, por lo que “México destaca a nivel mundial como el principal consumidor, con 390 litros por persona al año”.

La investigadora de la UAM sostiene que el primer paso será evaluar a las purificadoras, aquellos pequeños negocios que desde el año 2000 venden “agua purificada, pero de dudosa calidad a familias de bajos recursos.

“El problema con estas pequeñas empresas es que no están debidamente reguladas, posiblemente muchas no estén registradas ni pagan impuestos, muchas de ellas se abastecen de pipas, no cambian seguido sus filtros y se ubican sobre todo en zonas de bajos ingresos con precios que oscilan entre los 7 y 15 pesos por garrafón”, considera.

 

REGLAS PARA OBTENER Y PURIFICAR AGUA

Para el agua y hielo para consumo humano y a granel, hay especificaciones sanitarias, entre ellas, que la materia prima se obtenga directamente de una fuente de abastecimiento. No deben construirse obras de captación en fuentes de abastecimiento cuyas cargas de contaminantes por su magnitud y peligrosidad pongan en riesgo la salud humana.

La fuente de abastecimiento y las obras de captación deben protegerse mediante separación física, con la altura o distancia suficiente que impida la deposición de desechos sólidos, líquidos o excretas y el paso de animales y sólo permitir el acceso a personal autorizado.

Además, las tuberías, bombas y otros dispositivos que estén en contacto con el agua para consumo humano y que sean utilizados para la captación, deben ser de material sanitario.

Las purificadoras en Oaxaca no cumplen con todos los lineamientos de producción

Han aumentando las máquinas expendedoras, sin embargo, consumir agua en lugares apócrifos puede provocar infecciones estomacales e intestinales, contagio de hepatitis, amibiasis y cólera.Más información: https://bit.ly/2cgBVjz

Posted by El Imparcial de Oaxaca on Tuesday, September 17, 2019

 

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