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Juchitán le canta y llora a sus muertos este Domingo de Ramos

Desde semanas atrás, las familias zapotecas acuden al panteón municipal que lleva el nombre de Domingo de Ramos, desde la pinta de las sepulturas, su limpieza y preparación para el día de la celebración.

Juchitán le canta y llora a sus muertos este Domingo de Ramos | El Imparcial de Oaxaca

Para la comunidad católica, el Domingo de Ramos se recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y en Juchitán igual se ríe, se canta y se llora a los muertos, conservando un singular sincretismo religioso.

Desde semanas atrás, las familias zapotecas acuden al panteón municipal que lleva el nombre de Domingo de Ramos, desde la pinta de las sepulturas, su limpieza y preparación para el día de la celebración.

Para el domingo de Ramos, desde temprano las familias acuden al panteón a adornar las tumbas de sus difuntos. Colocan flores de todo tipo, veladoras, una fotografía y hasta platillos típicos y bebidas que en vida éste degustó.

En los pasillos, cientos de personas se abren paso con cubetas, flores, escobas, sillas, mesas y mucha comida, porque estarán en el panteón todo el día y algunos hasta toda la noche.
Entre las tumbas, en el pasillo de la entrada principal, decenas de comerciantes expenden desde el tamal de iguana, las regañadas (buñuelos crujientes que se elaboran en Juchitán), aguas frescas y dulces típicos.

En la tumba, la familia se reúne y se platican anécdotas del difunto o simplemente se habla de cualquier tema del momento.

El Domingo de Ramos en Juchitán es una celebración ancestral y se convierte en un encuentro entre vivos y muertos.

De acuerdo con Tomás Chiñas, de la Fundación Tona Taati, el Domingo de Ramos en Juchitán conserva un singular sincretismo religioso, que surgió durante el periodo de colonización española, ya que los misioneros católicos no lograron desaparecer en su totalidad la concepción religiosa de los pueblos originarios y se vieron obligados a tolerar dentro de los rituales cristianos, y costumbres prehispánicos.

El Domingo de Ramos congrega a miles de juchitecos en el panteón municipal.

 

 

 

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