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Reclama Constitución adecuarse a la realidad

Juristas piden elaborar una Carta Magna que vaya de acuerdo con los problemas y cambios que enfrenta la nación
por Humberto A. Torres

Al cumplirse 100 años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, diversas voces aseguran que urge una Carta Margna nueva, porque la de 1917 ha sido transformada en los últimos años y hay avances, afinaciones y reformas que desdibujaron el proyecto de aquella época.

Ha tomado fuerza el debate de la vigencia. Forjada en el fragor revolucionario, la Constitución de 1917 fue la primera en el mundo en tener un carácter abiertamente social, fruto del pacto entre el Ejército Constitucionalista de Carranza y la Casa del Obrero Mundial.

El 31 de enero de 1917, tras dos meses de debates, el Congreso Constituyente cerró sesiones. El 5 de febrero se promulgó el nuevo documento, con el nombre Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos que reformaba al documento del 5 de febrero de 1857.

Sin embargo, desde la promulgación del texto original a la fecha se le han realizado 699 cambios a través de 227 decretos de reforma constitucional, modificando 114 de los 136 artículos que la comprenden.

Jorge Franco Jiménez, presidente de la Barra Mexicana del Colegio de Abogados, estableció que uno de los grandes problemas del documento actual es que "es un anhelo, no algo que se puede cumplir en el día a día". Y como ejemplo puso los llamados derechos sociales, que están enunciados en la Constitución pero no hay condiciones para exigir su cumplimiento.

Indicó que es necesario avanzar en una democracia participativa, para que la población actúe directamente mediante consultas populares en las modificaciones legales indispensables para el país.

El jurista consideró que se requiere una nueva Carta Magna, porque las reformas implementadas desde la década de los 80 cambiaron el texto de 1917, de origen popular, a tal punto que es un documento distinto al que elaboraron los constituyentes.

Hay retos que enfrentar en materia constitucional que pueden, desde ahora, ser discutidos con propuestas, argumentó Franco Jiménez.

"El federalismo, el municipio, la división de poderes, el sistema de gobierno, pero sobre todo una mayor protección de los derechos fundamentales, "me parecen realidades que requieren una mejor regulación constitucional", dijo.

En tanto, Juan José Meixueiro Orozco, presidente de la Barra Oaxaqueña de Abogados, aseguró que el festejo del centenario de la Constitución no debe quedar como fecha simbólica sino como punto de partida para enfrentar los nuevos retos constitucionales de cultura jurídica y desarrollo de nuestra institucionalidad jurídico política.

Ante las actuales condiciones, se hace necesario analizar con todas la voces ciudadanas la creación de una nueva Constitución, un diálogo en el que se considere aligerar el texto constitucional y hacerlo accesible a todos los ciudadanos, así como la creación de una ley de desarrollo constitucional que vea la parte de la reglamentación y para que sea más ágil hacer adecuaciones de la situación actual en los entornos nacional e internacional.

"Necesitamos que el texto constitucional enumere más derechos (el derecho de réplica, el derecho a la intimidad, el derecho al honor, por ejemplo) y que lo haga de forma más clara y sistemática. Lo primero que hay que hacer es poner un poco de orden, darle sistematicidad a los enunciados constitucionales que regulan nuestros derechos".

Estableció que el largo debate nacional sobre la Reforma del Estado, ha dejado de lado el tema principal de todo Estado constitucional, que es el del ciudadano y se ha enfocado solamente a cuestiones relativas a los poderes públicos. Es tiempo de volver la mirada a la raíz de los textos constitucionales: la persona y el conjunto de sus derechos.

El historiador Javier Buenrostro ha destacado que su extensión se ha triplicado pasando de unas 17 mil palabras en su origen a más de 60 mil en la actualidad (tan sólo la firma del Pacto por México implicó 144 cambios y más de 11 mil palabras añadidas), lo que la convertirte en la segunda Constitución más extensa del mundo, solamente por detrás de la de la India.

La actual Constitución tiene un sentido muy diferente a la original. Tal vez los mejores ejemplos son los artículos 123, que legisla lo concerniente a las cuestiones laborales y que ha experimentado 24 reformas y el artículo 27, relativo a la propiedad de la tierra y los recursos naturales (el factor primordial de la producción económica nacional) que se ha modificado en 19 ocasiones.

Así, dos de los artículos paradigmáticos del carácter social de la Constitución de 1917 están entre los tres que más se han reformado, lo cualrefleja el cambio de rumbo que ha sufrido nuestro pacto social.

El debate sobre si la Constitución mexicana ha perdido vigencia y las propuestas de elaborar una nueva no son algo que surja como ocurrencia ante la proximidad del centenario. Esta discusión ha existido desde hace unos sexenios, es decir, desde los tiempos cuando se empezó a debatir la reforma del Estado a principios del sexenio de Vicente Fox.