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BIJC, una biblioteca sobre la cultura y lenguas de los pueblos indígenas

Pasar del discurso a los hechos es parte de lo que ha guiado la labor de la iniciativa en cinco años, a fin de sentar las bases para el reconocimiento y difusión del patrimonio cultural y lingüístico de las comunidades

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Oaxaca de Juárez, Oaxaca

Ubicada en el Centro Cultural San Pablo, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova (BIJC) es una iniciativa académica que se vincula con varios públicos: estudiantes de varios niveles, investigadores, trabajadores del hogar y todo tipo de profesionista interesado en la cultura y las lenguas indígenas de Oaxaca y el país (e incluso de otras partes del mundo).

Sin embargo, lejos de ser sólo un espacio para la consulta, amplía su labor a ámbitos como la investigación, a fin de hacer frente al desconocimiento generalizado sobre las culturas y lenguas de los pueblos.

Y es que si algo se quiere hacer por las lenguas de Oaxaca, hay que “ir más allá del discurso de los maestros o los políticos, hay que ir a conocer la situación de esas lenguas”, señala Sebastián Van Doesburg, director general de la biblioteca. Es decir, investigar y que ello sea la base para programas contra la discriminación o planes de recuperación de las lenguas.

Asimismo, vincularse con la comunidad, por medio de exposiciones, cursos, investigación académica y protección del patrimonio cultural.

LA CONCIENCIA DEL LEGADO HISTÓRICO

En sus acervos, la BIJC cuenta con documentos y materiales de varios siglos de antigüedad, como aquellas publicaciones del XVI, durante la Colonia. De ese tiempo, el directo del recinto destaca la abundancia de publicaciones en diferentes lenguas del país, que dota de particularidad a la Nueva España.

En medio de ello, señala que Oaxaca destaca a nivel mundial por su diversidad lingüística, cultural, gastronómica, y en el continente americano por su profunda tradición histórica, la arqueología y sus documentos históricos.

“Hay muy pocos lugares en las américas donde hay una abundante cantidad de información histórica sobre el devenir de las comunidades indígenas o producidos por éstas”, añade. Además de que cada vez más la gente está consciente de que este gran legado histórico lingüístico y cultural es muy valioso en conservar.

Mucho se habla del tema, pero la realidad es que en Oaxaca hay muy pocos lugares donde podemos indagar y profundizar en esos temas, refiere Van Doesburg, debido a que mucho queda en el discurso:

“A los políticos les encanta hablar de la diversidad, pero no saben nada; en general, le preguntas a una persona en la calle y el conocimiento es sumamente mínimo, y así es la mayoría de los oaxaqueños”.

Ante ello, considera que la BIJC busca generar un lugar en el que por medio de varios materiales (libros, fotografías, revistas, entre otros) se puedan conocer esos temas y se estimule la investigación para hacer frente al desconocimiento generalizado.

UN NÚCLEO DE INFORMACIÓN CON USO SOCIAL

A diferencia de una biblioteca tradicional, la BIJC trata de hacer de ésta un núcleo de información del cual derive una serie de actividades, ya sea en apoyo a iniciativas externas como a las propias, todas encaminadas para que esa información sea de uso social y esté conectado con la juventud interesada en las lenguas indígenas.

Hacer ese núcleo más activo, dinámico y conectarlo con lo que pasa en el estado, tanto en sus comunidades como en los jóvenes y la academia, es uno de sus objetivos.

De ahí que además de la consulta impulse varios proyectos de investigación, coloquios, conferencias, exposiciones o talleres. Sobre todo, para atender los deseos de profesionalización de la juventud interesada en tales temas, como lo señala Sebastián.

ACERVO Y COLECCIONES

El área de acervos de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova tiene como objetivos, según refiere su página web: “localizar, evaluar, reunir, organizar, preservar y brindar acceso oportuno a los recursos informativos especializados en lengua y cultura de los pueblos indígenas de Oaxaca, México y Mesoamérica, buscando ser intermediaria entre los pueblos y su historia”.

Asimismo, que en esa área hay libros, revistas, documentos de archivo, fotografías, mapas, planos, materiales audiovisuales, entre otros materiales de consulta. Todo ello en diversas colecciones como las de Luis Castañeda Guzmán, John Paddock e Irmgard Weitlaner-Johnson, reconocidos por ser pioneros en la investigación de la historia y la antropología oaxaqueña. También hay una colección biblio-hemerográfica del Museo Textil de Oaxaca, que parte de una donación del artista Francisco Toledo.

PARA SABER

Aunque la mayor parte de sus visitantes son universitarios o estudiantes de posgrado, el público es muy diverso en edades, ocupaciones o procedencias, señala Omar López, responsable de servicios.

Alejandra Méndez, coordinadora de acervos de la BIJC, refiere que ésta es una biblioteca académica especializada en lengua y cultura de los pueblos indígenas de México, especialmente de los de Oaxaca.

La biblioteca fue abierta el 13 de agosto de 2012 y desde entonces ofrece diversos servicios, además de crecer tanto en usuarios como en acervos, actividades y áreas. Préstamo en sala, acceso a internet y préstamos interbibliotecarios son algunos de los servicios de este recinto creado por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.

El tipo de acervo y servicios es único en el estado, aunque guarda similitudes con centros o bibliotecas de organismos como la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Conformada por acervos y colecciones compradas o donadas por diversas personas, la biblioteca ha incrementado su cifra de libros, revistas, fotografías, entre otros. Todos esos materiales están disponibles para todos los usuarios, aunque los requisitos y tipo de consulta son distintos, explica Omar López.

¿QUÉ SIGUE TRAS CINCO AÑOS?

En agosto pasado, la BIJC cumplió cinco años de vida. Ahora, cuenta Alejandra, se encuentra en un punto con cierto equilibrio.

“Parece que todo está hecho, y en realidad, no. En la parte de acervos tenemos los ojos puestos en implementar las lenguas indígenas en los sistemas de la biblioteca”, con la finalidad de permitir el acceso a esos recursos a hablantes.

Parte de lo que se ha hecho hasta ahora ha sido en videos sobre la biblioteca, en los que colaboraron jóvenes que trabajan en ella y son hablantes de lenguas indígenas.

Otro de sus intereses es atraer a más investigadores a sus acervos y trabajen con ello, a fin de ampliar y difundir sus colecciones.

PROYECTOS A LARGO PLAZO

Sebastian Van Doesburg, director de la biblioteca, agrega que hay otros proyectos a largo plazo, que se desarrollan en colaboración con otros organismos o por iniciativa de la biblioteca.

Junto al Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción A. C. (Cepiadet), trabaja en varios programas, a manera de activismo lingüístico que permita el reconocimiento de los derechos lingüísticos en el sistema judicial (por medio de la plataforma digital Ndiya para encontrar traductores) y el de salud.

Con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolla un proyecto para identificar y digitalizar la documentación escrita en lenguas indígenas durante la Colonia. Hasta ahora, el programa lleva un registro de 2 mil 500 textos en diferentes archivos, escritos principalmente en náhuatl, chocholteco, mixteco y zapoteco.

“Era muy común en la Colonia escribir en esas lenguas, es después de la Independencia que se pierde la costumbre de escribir en esos idiomas”.

La protección del patrimonio documental es otra de sus labores a largo plazo, debido a que en muchos lugares la gente desconoce el valor de los archivos de sus comunidades. Asimismo, por la existencia del saqueo de documentos para el mercado negro y que en varias ocasiones ha evitado la biblioteca.

“Es un campo fino, difícil, porque ese mercado de trata de documentos —por su propia naturaleza— no es muy visible, pero es muy constante; tenemos muchos casos de documentos que fueron sacados de Oaxaca, que estuvieron a punto de ser vendidos”, señala.

A la juventud activista se enfoca otro de sus programas, pues se trata de personas interesadas en traducir o desarrollar aplicaciones en lengua indígenas, así como impulsar radiodifusoras u otros medios y tecnologías en las cuales se puedan incluir las lenguas de Oaxaca.

Además de ello, tiene congresos, como el que se realizará en 2018 sobre las lenguas otomangues, y las investigaciones o proyectos alternos vinculados con comunidades (ejemplo de ello son las publicaciones propias o la Posada del cacao).

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