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Discriminación, principal causa de muerte de lenguas

Prevén que de no ejercer acciones concretas, será en un aproximado de 90 años cuando desaparezcan los idiomas indígenas en el país. En Oaxaca, el 65 por ciento de su población se considera indígena, pero las políticas y recursos se encaminan a “prioridades” de la clase política

Discriminación, principal causa de muerte de lenguas | El Imparcial de Oaxaca

La discriminación, el monolingüismo y la falta de políticas que garanticen los derechos de la población indígena en el país atentan contra la diversidad lingüística, coinciden Zaira Alhelí Hipólito López y Tomás López Sarabia.

Ambos hablantes de lenguas indígenas, compartieron este fin de semana sus percepciones sobre la diversidad lingüística, tanto en el mundo, el país y Oaxaca, así como las implicaciones en el ejercicio de los derechos lingüísticos.

Zaira, de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova (BIJC), indicó que desde siempre se han muerto las lenguas, sólo que ahora fallecen más rápido a causa de la discriminación.

Aunado a ello, la falta de políticas públicas y ejercicio de recursos para este porcentaje de la población influyen en la desaparición de las mismas.

Ante este panorama, sería en los próximos 90 años cuando el país y Oaxaca pierdan su diversidad lingüística, de no ejercerse acciones enfocadas en su preservación, estimó Tomás López Sarabia, presidente del Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción, asociación civil (Cepiadet).

Zaira habló de una discriminación que puede percibirse en situaciones cotidianas como las vividas en la capital, una ciudad turística en la que si algún visitante se acerca para preguntar algo, es muy probable que como locales intentemos hablar nuestro “pésimo inglés”.

Lo cual, añadió, no sucede cuando se aproxima algún hablante de lengua indígena.

“Hacemos esas distinciones de a quién sí y a quién no intentamos explicar”.

Asimismo, se manifiesta en los pocos esfuerzos que se hacen para difundir las lenguas del estado y la alimentación de mitos en torno a ellas, por ejemplo, los alusivos a que éstas no se escriben (cuando hay documentos de cientos de años escritos en alguna lengua indígena), que carecen de gramática, que son minoritarias o que la traducción a las mismas es algo reciente.

Pese a que Oaxaca es uno de los estados con mayor diversidad lingüística -en el que la colaboradora de la BIJC reconoce hasta seis familias lingüísticas de las 12 del país- la entidad padece de algo que impera en el país, el monolingüismo, que se manifiesta a través del uso de una sola lengua en varios ámbitos, especialmente el político.

“En un país con mucha diversidad, tenemos a mucha gente que sólo habla español”, indicó.

Las consecuencias de esta discriminación

El hecho de que los hablantes sean tratados diferentes y sus derechos no sean prioridad gubernamental, acarrea varias consecuencias, que el especialista de Cepiadet explicó en casos como la escases de intérpretes o traductores y la ausencia de formación de servidores públicos que deberían conocer al menos el contexto lingüístico de la zona en que ejerce su labor.

Asimismo, por la escasa difusión de los derechos y las limitaciones con que se encuentra alguien que busca atención médica o impartición de justicia, pero que se topa con la falta de intérpretes en ambos casos.

Tomás López Sarabia comentó que si bien los indígenas son solicitados para espectáculos como la Guelaguetza, porque atraen a turistas, no es así cuando se trata de ejercer un derecho. En ese momento, “nos volvemos un problema”.

Diversidad y políticas

México se reconoce como un estado pluricultural, pero todos los anuncios, políticas, espacios y demás están en una sola lengua, refirió Zaira Alhelí.

Su comentario se aproximó a la opinión de López Sarabia, quien además del monolingüismo señaló una disparidad en la aplicación de recursos o encaminamiento de programas y políticas hacia las comunidades indígenas.

Oaxaca, que por su diversidad podría ser un país más, tiene un escenario en el que el Estado no ha podido generarlas condiciones para que alguien pueda expresarse en su lengua materna o acceder a servicios siendo indígena y en el que se carece de las condiciones para garantizar los derechos de justicia, salud, educación, entre otros.

Basado en los últimos datos intercensales, Tomás dijo que en el estado el 65.7 por ciento de su población es indígena, lo que sumado al 4.9 por ciento de afromexicanos da un 70 por ciento de habitantes indígenas.

Con base en ello, el integrante de Cepiadet aludió a una lógica en la que recursos, política y demás acciones deberían estar encaminados a ese porcentaje, pero que en la realidad no es así.

“El problema no es que no haya recursos, sino que éstos están canalizados a prioridades de la clase política. Por ejemplo, en el 2012, Fundar Centro de Investigación y Análisis, documentó que más de 250 millones de pesos fueron canalizados a publicidad oficial”, detalló.

Ante un panorama en el que las lenguas indígenas y sus hablantes sufren discriminación, López Sarabia estimó que será en 90 años cuando las lenguas del país y Oaxaca desaparezcan. Y es que la tendencia, calculada a partir de 1820, muestra un descenso en el número de hablantes:

En 1820, el 65 por ciento del país hablaba una lengua indígena; en 1895, sólo el 17 por ciento; en 1930, el 15; en 1970, el 11; en 1990, el 7.5; en 2005, el 6.5, y en 2015, el 6.6 por ciento.

 

 

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