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Al gobierno mexicano no le importa la belleza

La cancelación del Programa de Apoyo a la Industria Cinematográfica y Audiovisual Alto Impacto evidencia la precaria situación del cine en México.

La semana pasada, el gobierno mexicano canceló el Programa de Apoyo a la Industria Cinematográfica y Audiovisual Alto Impacto (Fondo ProAv), destinado a incentivar la filmación de producciones a gran escala en el país.

El apoyo consistía en reembolsar el 7.5% del costo de la cinta en caso de películas nacionales y para las películas destinadas a su exportación, se añadiría la devolución del IVA, con lo que las empresas extranjeras podrían obtener de regreso hasta el 17.5% del costo total de la película.

Aunque el programa no estaba limitado a las cintas extranjeras, fueron estas las más beneficiadas ya que para recibir el apoyo las productoras debían gastar en el territorio nacional “un mínimo de 40 millones de pesos en su fase de desarrollo y producción, y/o 10 millones de pesos en gastos de post producción”.

Una inversión de este calibre estaba fuera del alcance de muchas producciones nacionales, que sobreviven a duras penas en un año marcado por los recortes al presupuesto destinado a la cultura.

La iniciativa era similar a los programas lanzados por otros países, con la esperanza de fortalecer la industria nacional a través de la inversión extranjera.

Puerto Rico, por ejemplo, devuelve hasta el 40% de lo gastado en el país a las productoras extranjeras, lo cual ha atraído a cintas como Rápidos y Furiosos y Los piratas del Caribe.

Para Puerto Rico, la película protagonizada por Vin Diesel y Paul Walker dejó una derrama económica de 30 millones de dólares mientras que la historia del capitán Jack Sparrow y compañía generó ganancias para el país de 1.2 millones de dólares, tan sólo por dos días de filmación.

Con respecto al Fondo ProAv, cuando el programa se lanzó en 2010, Felipe Calderón dijo que contribuiría a hacer de México “la capital latinoamericana del cine”. Seis años después se extingue el esfuerzo con resultados poco claros y muchas cuentas pendientes.

Ni extranjeras ni nacionales

El Fondo ProAv aparentemente podría cubrir dos frentes: atraería la inversión de empresas extranjeras que dejarían ganancias para el país y promoverían la imagen de México en el mundo y a la vez aliviaría la carga para las mega producciones nacionales.

Pero el modesto incentivo ofrecido por México no era tentador para las súper producciones y en 2016, sólo se ejercieron 7 millones de pesos de los 62 millones disponibles, destinados a dos producciones. En lo que va de este año, se vio beneficiado un tercer rodaje, suma total que deja a México muy lejos de ser la capital de cualquier cosa.

Además, quedaría por analizar qué tanto contribuyeron a la imagen de México cintas como Elysium, que se vio beneficiada por este programa al emplear basureros y zonas marginales del país como escenarios apocalípticos del futuro.

Por otra parte, no se vio un incremento en las mega producciones mexicanas, en parte debido a que no se pueden gastar millones de pesos en una cinta cuando los órganos encargados de formar cineastas, promover su trabajo y apoyar la producción nacional han sido masacradas por duros recortes presupuestales.

Este año en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2017 se redujeron los fondos de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) en 77%, los del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y los del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) en 26%.

A los festivales también les fue mal. El Festival Internacional de Cine de Morelia tuvo un recorte de 38% en su financiamiento y la gira de documentales Ambulante de 65%.

¿De dónde se supone que sacarán el dinero los mexicanos para competir con los mega proyectos de Hollywood?

Cuando se anunciaron las reducciones al financiamiento cinematográfico a finales del año pasado, la actriz Karina Gidi, cuyos papeles en Abel y Demasiado Amor le valieron nominaciones al Ariel, declaró que parecía que al gobierno mexicano “no le importa la belleza”.

Al parecer, tampoco le importa que la industria nacional del cine se vaya a pique mientras se gastan recursos en apoyos económicos con poca transparencia y resultados invisibles.

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