El paso de Nicolás Larcamón por el banquillo de Cruz Azul terminó de forma abrupta y con una evidente amargura por parte del estratega argentino. Tras acudir a las instalaciones de La Noria para despedirse de su plantel y recoger sus pertenencias, el técnico atendió a los medios, dejando claro su desacuerdo con la directiva cementera.
UNA DECISIÓN “INEXPLICABLE” PARA EL ESTRATEGA
Larcamón no ocultó su frustración ante lo que calificó como una decisión apresurada y carente de fundamentos deportivos sólidos. Con una racha negativa de 18 días que pesó más que tres meses de invicto, el técnico cuestionó las formas de su salida.
“No me queda más que respetar la decisión, claramente no la entiendo, no la comparto, no entiendo bien desde dónde se define”, sentenció a su salida del club.
EL “CLAMOR POPULAR”: ¿LA RAZÓN DEL DESPIDO?
Uno de los puntos más críticos en las declaraciones de Larcamón fue la influencia de la presión externa en la toma de decisiones de la directiva. El argentino sugirió que el club cedió ante la opinión pública en lugar de respaldar el proceso.
- Influencia de la opinión pública: Larcamón dejó entrever que el cese fue una respuesta al ruido mediático y social de las últimas semanas.
- Proyectos de gran envergadura: Criticó que instituciones tan grandes como Cruz Azul se definan por crisis de corto plazo (18 días de mal rendimiento).
- Doble competencia: Recordó que el bache físico y futbolístico no fue exclusivo de La Máquina, sino un costo compartido por todos los equipos con calendario saturado.
DE PELEAR EL LIDERATO A LA SALIDA INESPERADA
Para el técnico argentino, el despido fue un golpe imprevisto, especialmente considerando que, apenas tres semanas atrás, el equipo era el rival a vencer en la Liga MX.
“En 19 días defendemos un invicto de tres meses; estábamos a 4 días de lograr ser el mejor equipo de la temporada. De manera imprevista, pasar de poder jugar la Liguilla a esto… es un momento de esos feos que tiene esta profesión”, confesó.
EL ANÁLISIS DEL RENDIMIENTO
Larcamón fue enfático en que el análisis interno debería haber sido más profundo:
- Invicto histórico: El equipo mantuvo una racha positiva por 90 días.
- Bache de 18 días: Reconoció el mal rendimiento reciente, pero lo consideró insuficiente para cortar un proyecto.
- Temas internos: Aunque evitó entrar en detalles contractuales o de vestidor, reiteró que la “génesis” de su salida fue el ruido mediático.
¿QUÉ SIGUE PARA CRUZ AZUL?
Con la salida de Larcamón, la directiva celeste se enfrenta ahora a la urgencia de encontrar un relevo que calme las aguas y retome el camino hacia la Liguilla, en un torneo donde las expectativas siguen siendo máximas.









































