Crónicas Beisboleras cumple 10 años | El Imparcial de Oaxaca
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Crónicas Beisboleras cumple 10 años

Jaime Palau Ranz, 10 años de ser la voz de los deportes


Crónicas Beisboleras cumple 10 años | El Imparcial de Oaxaca

Por David Sánchez Mendoza

Jaime Palau Ranz siempre ha sido cercano al béisbol, practicándolo, escuchándolo y contándolo, lo describe como un acompañante de su vida, empezando a ser constante desde los ocho, nueve años de edad.

A esa edad las noches eran su momento favorito del día, sobre todo cuando jugaban los Diablos Rojos de México, momento en el cual esperaba a que sus padres durmieran para no ser presa de un regaño, pero bajaba una radio con bulbos para poder sintonizar lo que pasaba con el equipo del que él era aficionado en aquel entonces.

Los juegos eran narrados por Óscar “el rápido” Esquivel, que desde su punto de vista era muy bueno en lo que hacía, “A mí me encantaba esa narración, porque te hacía soñar, te hacía ver el juego a través de la radio”, comentó Palau.

De niño también le tocó jugarlo, en ligas infantiles, donde tuvo como entrenador a Carlos Castilla, el padre del famoso Vinicio Castilla, el que para él es el mejor beisbolista de Oaxaca que ha pisado las grandes ligas.

Ya que sus profesores creían que el desempeño era mucho mejor cuando un estudiante acompañaba los estudios con un deporte y que en ese momento el popular donde él estudiaba era el béisbol.

Que viendo el interés de los niños de esa edad, crearon la que pasaría a ser la Liga Monte Albán que fue mucho tiempo un semillero de jóvenes, después se dividiría y pasaría a ser Liga Oaxaca y Liga Vasconcelos.

A la liga fueron invitadas las primarias de más renombre en el Estado pero también para quien tuviera interés en entrar y cumpliera con la edad marcada en la convocatoria.

De este torneo salía el representativo del Estado, que en su mayoría estaba conformado por la escuela primaria de Jaime, ya que sus entrenadores le daban prioridad a esos niños, pero sobre todo por la ventaja que otorgaba poder entrenar con ellos todos los días, ya que conocía las cualidades y debilidades de esos niños y era más fácil conformar un equipo. 

A esa edad tuvo el privilegio de tener como rival a Fernando Valenzuela, que desde aquel entonces ya destacaría, ya que lanzaría un juego perfecto ante su equipo infantil, dato que le compartió su madre, que anotaría el Box Score de ese día.

Recuerda con cariño cada uno de sus maestros de béisbol, ya que de todos tuvo algo que aprender y quedarse para el futuro.

Pese a tener muy de cerca el deporte, tuvo claro que su sueño no era ser jugador profesional del mismo, ya que después de eso se mudaría a practicar tenis, actividad que realizaba hasta ocho horas al día, que lo llevaría a disputar un nacional y ganarlo, en el año 1983. Y que incluso lo hizo cruzar el charco e ir a Inglaterra.

Quizá la cúspide de su profesionalismo sería la asistencia a los juveniles de Wimbledon, pero que después de ese acontecimiento decidió colgar su raqueta y no volvió a practicarlo a ese nivel.

El Padel Tenis es el deporte que a esta edad lo acompaña y que practica con mucho gusto, pero ya nada más por diversión, no por competir.

Regresando a su vida personal, su abuelo, Don Miguel Ranz, es quien le despertó el gusto por contar historias, ya que los recuerdos que Jaime tiene con él son sus incontables anécdotas, tantas que lo pusieron a soñar.

Y es ahí donde empieza esa curiosidad por saber contarlas, pero sobre todo por lograr transmitir algo con sus textos, desde valores hasta emociones, que es lo que se ha buscado siempre con sus textos.

Su faceta como columnista no ha estado reducida únicamente a los deportes, Crónicas Oaxaqueñas son textos que hablan del Estado y lo que sucede en él, siempre tratando de ser apartidario pero buscando ser voz de algún sector de la población que podría no ser escuchado.

Crónicas beisboleras cuenta con cinco centenas ya de textos en fila, donde siempre se ha buscado mejorar pero sobre todo despertar un verdadero interés del lector en saber más del deporte.

Jaime cuenta que sus amigos inclusive van a los juegos por el gusto de pasar un tiempo en familia o amistoso, que saben cuándo se da una carrera, un home run o un out, pero que hay cosas que sólo son perceptibles para ojos educados.

Recuerda con tristeza que cuando se inauguró el Estadio Eduardo Vasconcelos, hogar ahora de los Guerreros de Oaxaca, los periodistas de aquel entonces no eran expertos en la materia, situación que poco a poco ha ido cambiando, pero que para él, en el Estado sigue sin haber un experto en el deporte.

Lo que él más disfruta del béisbol tiene claro que son las estrategias, las miradas y el lenguaje que él ha ido aprendiendo poco a poco a distinguir simplemente con verlo.

 

“La diferencia del béisbol con todos los demás deportes de conjunto, todos los demás, para empezar, los demás se juegan en una cancha dividida en dos mitades y aquí no, aquí se juega en una cancha irregular que los dos van a ocupar para atacar y defender, la pelota la controla la ofensiva en el futbol por ejemplo, aquí el que tiene la pelota es la defensiva, el lanzador tiene la bola y él la controla y la ofensiva va a intentar batearla pero él que controla todo es la defensiva”, dijo Palau.

Y que sobre todo según su propia perspectiva, en el rey de los deportes la persona que batea y que lanza tiene que ser un prodigio, ya que todo sucede en milésimas de segundo, entonces o se nace con el talento o simplemente no se puede pulir a través del tiempo.

Y que sobre todo el carácter es fundamental, él cree que no sobrevive el beisbolista que se esconde, ya que todos tienen que salir al quite en determinado momento y saber manejar la presión de saber que uno de sus movimiento puede afectar o beneficiar todo el juego de su equipo.

Las estadísticas son fundamentales aquí ya que muchas veces no tener regularidad puede condenarte a la banca de tu equipo, pero también tener un día malo puede condenar el juego de tu equipo, entonces la estrategia radica en cómo contrarrestar el error y lograr colocar lo más cerca posible a tu equipo de la victoria.

Antes que ser espectacular conseguir ser efectivo con cada decisión que vaya tomando el equipo.

Después de una década escribiendo, sigue teniendo claro que leyendo más, preparándose adecuadamente siempre se puede mejorar, pero sobre todo sembrar la semilla del interés en las nuevas generaciones interesadas por el deporte, sea cual sea este.

“El deporte es como la vida, tiene una similitud total, siempre está en tus manos lo que puedes hacer, hoy perdiste pero mañana puedes ganar, siempre te da una revancha, cada día es distinto, cada día tienes una oportunidad”, así resumiría Palau el deporte.