Santiago González afirma que no se puede vivir del tenis en México | El Imparcial de Oaxaca
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Santiago González afirma que no se puede vivir del tenis en México

González y Zarazúa explican el costo de los tenistas nacionales para mantener su carrera.


Santiago González afirma que no se puede vivir del tenis en México | El Imparcial de Oaxaca

Dos tenistas mexicanos dicen que aún no es posible pensar en que el tenis en nuestro país es un trabajo que por sí solo puede tener ingresos suficientes para preparase, dar empleo a un equipo de trabajo y menos para vivir, al menos no este año. Santiago González y Renata Zarazúa aconsejan que es necesario buscar otro empleo.

Renata y Santiago coinciden que la única forma en que la carrera de un tenista sea rentable, es colocarse en el top 100 del ranking.

Salvo Santiago González, que tiene el lugar 28 y recientemente Miguel Ángel Reyes Varela (91), ambos en dobles, ningún otro tenista de nuestro país en la actualidad está entre los mejores 100 del planeta.

En singles, la última ocasión que un mexicano logró estar en ese ranking fue Luis Enrique Herrera en 1993 y en mujeres Angélica Gavaldón en 1995 cuando fue 35 de la WTA.

“Es un sueño que tenemos los mexicanos: intentar romper la barrera del top 100 del mundo para que después de eso, se empiece a ganar dinero. Un mexicano no puede vivir del tenis, si estás entre el ranking 500 o 600 del mundo no (…) porque los tenistas ganan entre 400 y 500 dólares a la semana y se gastan 1,000 para prepararse. Es decir, salen perdiendo. Lo ideal: se necesitan 100,000 dólares anuales”, explicó Santiago a El Economista, vistiendo una playera de la Selección Mexicana de futbol.

El tenista, originario de Veracruz, pone como sugerencia que el gobierno y la iniciativa privada inviertan más en el deporte para formar nuevas generaciones de tenistas mexicanos.

La Federación Mexicana de Tenis recibió en el 2017 de la Conade un total de 14.2 millones de pesos, una cantidad mayor a los 4.9 millones del 2015, de acuerdo con el reporte del 2017 de Donativos Otorgados y Subsidios a Sociedades y Asociaciones Civiles de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Pero no ha sido suficiente.

Renata Zarazúa, una de las cartas que tiene México en el Abierto de Acapulco, explica que en el circuito femenil es más corto el camino para llegar a la barrera del top 100.

“Últimamente, la Federación nos ha tratado de apoyar, de hacer torneos, que es lo que al final nos va a llevar más arriba. Si estás en un top 100, ya puedes vivir del tenis, porque antes gastas todo en los viajes y depende también del apoyo alrededor. Si no lo tienes, se necesita otro trabajo. Para mí ha sido muy difícil, es una carrera muy larga, poco a poco el tenis ha mejorado, especialmente, las mujeres estamos en el ranking 300, con los hombres es más difícil”.

Los patrocinios juegan, por ende, un rol importante para la formación de tenistas. Renata, ubicada en el puesto 212 de la WTA, cuenta con tres patrocinadores en su cartera: “Las raquetas Babolat, Nike México y otro que me ayuda en torneos, a viajar y tratar de llevar a mi familia cuando pueda”. Su pareja en dobles, Ana Sofía Sánchez, tiene el patrocinio de Wilson y Asics. Santiago, que cuenta con Adidas en ropa, cuenta que en México es complicado tener patrocinadores.

“Si estás viajando constantemente desde México para prepararte, necesitarás costear boletos de avión, lo que le pagas al entrenador y sus gastos, las comidas. Si estás jugando alrededor de 35 semanas al año fuera de México, es más o menos lo que gastas, si no hay ese apoyo, no puedes hacer eso”.

¿Qué complicaciones tiene México para producir una generación de tenistas?, le pregunto a Santiago González.

“El tenis profesional se juega normalmente a nivel del mar, entonces salir de México es costoso. Además, son muy pocos los jugadores que se están preparando a nivel profesional, calculo como 10 en varonil, 10 en femenil, entonces eso lo hace más complicado. En otros países siempre son como 500 jugadores los que intentan jugar profesionalmente, y obviamente, de tantas personas alguien va a salir bueno”.

A sus 35 años, Santi busca alargar su carrera porque tiene una familia, y debe jugar lo más posible, intentando no lesionarse; mientras que Renata, a sus 20 años, señala que le gustaría ser entrenadora o tener una academia. “Eso sería para mi futuro”.


 

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