En un impactante avance sobre la ola de violencia que azota a la zona conurbada de la capital, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) confirmó que uno de los dos hermanos hallados ejecutados en Santa María Atzompa era el principal sospechoso de haber participado en el asesinato de Jesús Alvarado, conocido popularmente como “El Chuy”, y de su esposa Rosalba. El fiscal general, Bernardo Rodríguez Alamilla, detalló en conferencia de prensa que la principal línea de investigación apunta a una sangrienta disputa por deudas financieras y cobro de piso vinculada a mafias de préstamos “gota a gota”.
LA PISTA DE LA MOTOCICLETA
De acuerdo con las indagatorias ministeriales expuestas por el fiscal, Jesús Ángel R. D. (uno de los ultimados en Atzompa) fue identificado como el presunto copiloto que viajaba a bordo de una motocicleta Honda XR 190, color blanco con franjas rojas y un kit de tracción dorado, utilizada para ejecutar al famoso elotero y a su cónyuge en la colonia Ejidal de San Martín Mexicápam.
La localización del dueño de la motocicleta fue clave: al ser interrogado, declaró haberle prestado la unidad de dos ruedas a su sobrino, el ahora occiso Jesús Ángel. Las autoridades ministeriales precisaron que el móvil de este ataque inicial estuvo directamente relacionado con una fuerte deuda económica incrustada en las redes de agiotistas extranjeros y locales que operan de manera ilegal en la entidad.
HIJOS DE “EL CHAVA MICHOACANO”
La trama criminal detrás del doble homicidio de los hermanos se remonta a su linaje y un aparente ajuste de cuentas. Las investigaciones de inteligencia arrojaron que ambos jóvenes eran hijos de Jesús Salvador R. L., alias “El Chava Michoacano”, un líder delictivo con fuerte presencia en la Central de Abasto y San Pedro Ixtlahuaca, quien fue ejecutado en febrero de este año.
La tarde del pasado lunes 26 de octubre, los hermanos fueron interceptados y privados de su libertad por un comando armado mientras se desplazaban a bordo de una camioneta Dodge Durango color negra sobre la carretera a San Pedro Ixtlahuaca. Solo un día después, el martes 27 de octubre, sus cuerpos fueron localizados sin vida, maniatados y envueltos en cobijas en el paraje “Las Pozas” de la colonia Mi Ranchito, en Santa María Atzompa. Los peritajes forenses indicaron que las víctimas presentaban huellas de tortura extrema y múltiples lesiones infligidas con armas blancas.
GUERRA DE CARTELES LOCALES
Rodríguez Alamilla puntualizó que la Fiscalía indaga una violenta fragmentación y pugna interna por el control del cobro de piso y la extorsión en los Valles Centrales y la región del Istmo de Tehuantepec. El fiscal colocó bajo la lupa a cuatro estructuras delincuenciales de alta peligrosidad que se disputan el territorio: el grupo de “Chehui”, liderado por José Luis Terán de la Rosa; una facción de “Los Cromos”, operada por Jesús Álvarez, alias “El Fallo”, y Vicente de la Cruz, conocido como “Chete Gato”; la banda de “Los Conejos”, comandada por los hermanos José Armando y José Guadalupe Santiago Ortiz; y el grupo de “Los Melchor” (o San Luis Rey), liderado por Rogelio Ríos Contreras.
Las autoridades buscan esclarecer si la ejecución de los hijos de “El Chava Michoacano” fue ordenada por alguna de estas células en represalia por las actividades de sicariato de Jesús Ángel o como parte de la limpieza de plazas operada por estas bandas rivales.
OFENSIVA MILITAR E INFANCIAS RECLUTADAS

Como parte de las acciones para contener esta escalada delictiva, el fiscal informó que entre el 21 y el 26 de octubre se ejecutaron 18 cateos estratégicos en la región del Istmo. Los operativos contaron con el despliegue de un helicóptero Black Hawk y el respaldo coordinado de la Secretaría de Marina (SEMAR), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Guardia Nacional y la Policía Estatal. Estas intervenciones arrojaron la captura de objetivos prioritarios como J.S.A., alias “Ácido” (19 años); O.C.G., alias “El 22” (18 años); y A.M.L., alias “El Primo”, señalado como jefe de plaza en Ciudad Ixtepec.
Finalmente, el titular de la FGEO lanzó una preocupante alerta social sobre el perfil de los operadores de estas redes: el 70 por ciento de los detenidos promedia apenas los 21 años de edad. Rodríguez Alamilla advirtió que las células criminales están reclutando a menores desde los 13 o 14 años para fungir como “halcones” (vigilantes), escalando rápidamente en la estructura hasta convertirse en sicarios y extorsionadores antes de cumplir la mayoría de edad, convirtiéndose en carne de cañón de la delincuencia organizada.







































